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La lluvia y el descenso de reservas acosan a la Semana Santa

El sector del turismo se encomienda a la ocupación de última hora, ante unas “perspectivas muy negativas”.

el 21 mar 2013 / 11:07 h.

La alerta por lluvias es el fenómeno que más acosa a las perspectivas económicas de la Semana Santa de Sevilla, pero no es el único. Hay otros condicionantes asociados a la crisis que han hecho caer los ingresos de la ciudad desde 2007, y que este año se han agudizado: la subida de impuestos como el IVA, que afecta a la reserva de viajes, a los precios de los hoteles y de la hostelería; la caída en picado del consumo y la incertidumbre que generó la huelga de Iberia. Si a estas alturas del año pasado los establecimientos hoteleros tenían casi un 90% de reservas cerradas, ayer el sector a nivel nacional estimaba una importante caída en la ocupación, que se sitúa a estas fechas por debajo del 75%. “Son las perspectivas más negativas de los últimos cuatro años”, sentenció el secretario general de la Confederación de Hoteles y Alojamientos, Ramón Estalella. Los hoteleros sevillanos no quisieron adelantar sus pronósticos y esperarán a hoy para hacer pública la cifra de reservas. La Lanzada en la Semana Santa del pasado año La Lanzada en la Semana Santa del pasado año “Las perspectivas son negativas”, reconoce el presidente del sector de la hostelería en Sevilla, Pedro Sánchez-Cuerda, pero se resiste a dar un mensaje tan agorero porque sabe que esas expectativas pueden reactivarse en cualquier momento si la previsión de lluvia remite. “Lo peor para el negocio es que llueva el Domingo de Ramos y el Jueves Santo. Lo ideal sería que luciera el sol desde el próximo domingo, pero si al final arrancamos con lluvia, tenemos hasta el Jueves Santo para salvar las perspectivas de ingresos”, comenta Sánchez-Cuerda. La climatología es el factor más determinante, pero también el más variable e inestable. La crisis, en cambio, ofrece datos más rotundos. La caída del consumo se ha notado en un descenso en el número de viajes contratados. El sector hotelero y el hostelero, las dos patas fundamentales del turismo, hacen sus cuentas basándose en un documento económico de la Universidad de Sevilla que, en 2009, calculó que la Semana Santa dejaba en torno a 17 millones de euros en la ciudad. “Desde entonces la tendencia es a la baja”, asevera. “Hemos notado una caída de entre el 10% y el 15% anual desde que se agudizó la crisis”. Los establecimientos prevén un nivel de ocupación inferior por la pérdida de viajeros nacionales, pero esperan paliarlo con la llegada de turistas del Reino Unido, que ya salvaron los muebles el año pasado. El inconveniente es que la huelga de Iberia (pese a haber sido desconvocada hace semanas, el conflicto perdura) ha añadido incertidumbre. Desde el Miércoles Santo hasta el martes siguiente –en algunas comunidades el lunes es festivo– se estima que algo más de 100.000 personas aterrizarán o despegarán desde el aeropuerto de Sevilla en alguno de los 673 vuelos programados para esos días, según informaron fuentes de Aena, que precisaron que se suman en esas fechas tres destinos no habituales en San Pablo: dos con destino Turquía –Ankara y Sabiha Gokcen– y otro con parada en Heathrow (Londres). El presidente de los hosteleros recuerda que el sector tiende a ampliar un 20% la plantilla de media en Semana Santa y que, al coincidir con el inicio de temporada, las contrataciones suelen prolongarse toda la primavera. Pero, de nuevo, la meteorología condiciona estos cálculos. En Sevilla la contratación de personal va pareja a la extensión de los veladores. “Si la lluvia impide sacar las mesas a la calle, los locales prescinden de camareros”. Y agrega que los restaurantes sufren más el mal tiempo que los bares de tapas, y los establecimientos ubicados en el Casco Antiguo son los que menos se resienten.

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