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La lógica sedujo a la épica en la fría noche irundarra

Un gol de Damiá, la seriedad en defensa y la actitud honesta con la que se salió al terreno de juego en la gélida noche de Irún fueron argumentos suficientes para que el Betis encarrilara su pase a los cuartos de final de la Copa. Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 20:51 h.

Un gol de Damiá, la seriedad en defensa y la actitud honesta con la que se salió al terreno de juego en la gélida noche de Irún fueron argumentos suficientes para que el Betis encarrilara su pase a los cuartos de final de la Copa.

Toca rematar la faena en Sevilla, sin duda, pero el equipo verdiblanco regresa de Irún con los deberes hechos, un triunfo de oro en el bolsillo y la sensación de haber aplacado un ambiente algo tenso por la derrota en Almería y la situación liguera. La Copa sigue dando alegrías a un Betis que dio la cara en un escenario complicado y debe ahora derrotar al Málaga para ahuyentar fantasmas y volver a ser competitivo.

Dos temores tenía Francisco Chaparro en la previa del encuentro y los dos quedaron disipados cuando la pelota comenzó a rodar en el coqueto Stadium Gal. El primero era la actitud de los jugadores a la hora de encarar un choque que exigía concentración y sacrificio; el segundo, las adversas condiciones climáticas y el estado del terreno de juego. No fue el león tan fiero como se presuponía. Con una defensa nueva pero con un once de garantías, el Betis saltó al terreno de juego como un equipo disciplinado, preso de algunas carencias pero con el sello del oficio y la disciplina. Tampoco nevó, aunque el frío era brutal, y el césped estaba irregular, pero no impracticable. Además, ocurrió que al Real Unión le dio por jugar a ras de suelo, con un planteamiento muy atrevido que facilitó las cosas al Betis. Por eso el inicio del encuentro transcurrió con placidez para los intereses helipolitanos. Xisco avisó en el minuto 10 con un gran disparo con la zurda y Damiá se fabricó un buen gol un minuto después.

En un escenario precioso y típico de la Copa, el Betis manejó a su antojo los primeros veinte minutos de partido. Las pinceladas de Emana y el trabajo en banda de Damiá y Xisco, junto con el orden general, hacían del partido un paseo inesperado. No obstante, la Copa guarda sorpresas y el panorama cambió cuando el técnico local varió el plan. Iñaki Alonso ordenó jugar un fútbol más directo, quizás el esperado en un principio, y el partido se complicó. Cayó Monzón y el grandote Goikoetxea sacaba falta tras falta ante la complacencia de Undiano y la desesperación de Chaparro. Los irundarras no dispusieron de ocasiones claras, pero el balón rondó demasiado por el área del Betis. Entre falta y falta, los de Chaparro guardaron su preciado tesoro hasta al menos del descanso.

Ricardo. No acabó el Betis de cogerle el aire al partido. El Real Unión tomó el mando, puso más garra en el campo y la entrada de Domínguez le dio calidad en el último pase. Lo mejor, sin duda, era que los minutos pasaban con el triunfo en el zurrón, aunque con escasos argumentos. Sólo Emana en una buena contra pudo asistir a Xisco, estando cerca el segundo gol bético, que no llegó por la oportuna acción de la defensa local. Fue sin embargo el meta Ricardo, al que mil ojos vigilaban, el que tuvo que salvar los muebles en una gran salida ante el tosco Goikoetexea. Fue la ocasión más clara del Real Unión, que dominaba de forma infructuosa y abusando de nuevo del toque sin peligro.

Pavone avisó con un lanzamiento largo y Chaparro quiso cerrar el encuentro con la entrada de Marco Aurelio ante el fallón Arzu. Mientras el frío corroía la entrañas de aficionados y futbolistas, el Betis solventó con comodidad el acoso de un conjunto local que lo intentó hasta el final. La vuelta en Sevilla el próximo miércoles se jugará con un resultado muy favorable para el equipo bético, que sigue ofreciendo un magnífico nivel en la Copa del Rey. Tres partidos, tres triunfos, y los cuartos más cerca.

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