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La lucha contra el amianto

Los afectados por esta sustancia mantienen un frente judicial contra Uralita

el 15 jul 2010 / 19:12 h.

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El amianto es una sustancia altamente tóxica compuesta por silicato fibroso de magnesio y hierro. En España, varias empresas trabajaban con este delicado material, entre ellas, Uralita, que tenía una fábrica en Bellavista hasta que la cerró en 1999. Desde diciembre de 2002 está prohibido elaborar productos con esta fibra que tuvo su auge en los años 70 por su bajo coste. Su uso se extendió a materiales de construcción -tejas, tuberías, placas onduladas de uralita o jardineras-, pero también a la automoción e incluso como elemento para reforzar el papel o el cartón.

 

El origen de la palabra, que proviene de la griega asbestos, ya dice mucho de su peligrosidad, pues significa "inextinguible" o "indestructible". Pero la cara más negativa del amianto son sus nefastas consecuencias para la salud, ya que produce una enfermedad grave de pulmón, conocida como asbestosis, que puede llegar a provocar cáncer y la muerte. De ahí, que al amianto incluso se le conozca como "la fibra asesina".

En la fábrica de Bellavista murieron más de un centenar de trabajadores desde los años 40, una cifra que no para de engordar. "Cada reunión la comenzamos con cinco minutos de silencio por los fallecidos", explicó la abogada de la Asociación de Víctimas del Amianto en Andalucía (Avida), María José González. Y es que los efectos del amianto en los pulmones no son inmediatos, si no que "la enfermedad puede dar la cara 30 o 40 años después". Sin embargo, su contagio es relativamente fácil, ya que las partículas del amianto son prácticamente invisibles al ojo humano. Una vez inhalada es complicado que la nariz filtre el polvo antes de llegar a los pulmones, por la ligereza de las partículas, que se instalan en los alveolos.

Esta misma semana, un juzgado madrileño ha condenado a Uralita a indemnizar con cuatro millones de euros a unos vecinos afectados por el amianto de la factoría de Castelldefels (Barcelona). Es una sentencia que abre la puerta a futuras indemnizaciones tanto de trabajadores como de personas expuestas a este peligroso material. De hecho, en Sevilla se preparan dos demandas millonarias. Una que presentarán los ex trabajadores de Uralita y sus allegados (ellos pudieron infectarse simplemente con el contacto de las ropas de trabajo) y otra con los vecinos de Bellavista afectados. Entre ellos, incluso podrían estar los alumnos de un colegio que estaba situado junto a la empresa. El centro llegó a exponer una queja al Defensor del Pueblo Andaluz ante la falta de información sobre la posibilidad de que los niños estuvieran afectados. Éste dio una serie de recomendaciones a a las diferentes administraciones implicadas para evitar posibles contagios.

Pero ésta no es la única demanda que les alienta a continuar su lucha judicial. Este mismo año, dos sentencias obligaron a Uralita a indemnizar a trabajadores, muchos de ellos ya fallecidos, de la citada factoría catalana. Además, ellos mismos ya han logrado pronunciamientos judiciales favorables a sus intereses, aunque hasta ahora en el ámbito laboral, para lograr un aumento de sus pensiones. Los ex empleados han venido reclamando este complemento, basándose en un incumplimiento de las medidas de seguridad e higiene por parte de la empresa. Todos ellos lo han logrado no sin pelear hasta el final, pues Uralita ha recurrido sin cesar hasta llegar el Supremo, que siempre ha tumbado sus pretensiones. Este complemento a las pensiones es algo previsto por la ley, que obliga a pagarlo a aquellas empresas que por no contar con los medios adecuados de prevención han causado enfermedades a sus trabajadores.


Uralita se marchó de Sevilla en 1999, pero los pleitos aún continúan. "Y los que quedan", vaticinó la letrada de Avida. En 1998 la empresa solicitó a la Gerencia de Urbanismo que le recalificara sus terrenos para un uso residencial. El acuerdo se firmó el 28 de enero de 1999 y la operación permitió a Uralita obtener un beneficio de 12 millones de euros al venderlos a la promotora Inde, que a su vez lo revendió a Arenal 2001, que levantó 1.530 viviendas en el solar. La Gerencia aseguró en su día que los estudios realizados al suelo sobre restos de amianto dieron negativo.

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