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La Macarena estrena un museo de vanguardia

el 28 oct 2009 / 21:50 h.

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En el museo se muestran varios trajes de torear de matadores de sangre macarena.

El inmenso valor patrimonial de la hermandad de la Macarena, el peso devocional de sus imágenes y los avatares históricos más significados a lo largo de sus más de cuatro siglo de existencia se cuentan por vez primera con las técnicas de museología más avanzadas. La Macarena estrena museo, el primero de una hermandad en Sevilla que intenta ofrecer una visión de la fiesta grande de la ciudad utilizando como ejes la particular idiosincrasia de esta corporación y su patrimonio material e intangible.


Un año y tres meses de obras ha sido necesarios para transformar la antigua sala de tesoros de la Basílica en unas modernas instalaciones museográficas llamadas a convertirse pronto en un activo de primer orden dentro de la oferta cultural de la ciudad.


El proyecto de reforma y ampliación de las instalaciones, objetivo prioritario del mandato de Juan Ruiz Cárdenas, ha permitido duplicar aproximadamente su espacio gracias a la anexión de dependencias que estaban destinadas a otras funciones. El nuevo museo, que pasado mañana reabrirá sus puertas al gran público, dispone de 800 metros cuadrados distribuidos en tres plantas que conforman un espacio expositivo moderno y con un diseño de vanguardia. Nada que ver con lo que antes había. Con la remodelación del museo, que se inició en junio de 2008 ante la necesidad de modernizar y engrandecer sus instalaciones, se ha conseguido independizar su entrada del templo, evitando de esta forma las interferencias de público con el culto, y eliminar las barreras arquitectónicas, adaptando el recorrido a personas con movilidad reducida.



 El acceso al museo se realizará desde el atrio de la Basílica por una nueva puerta de grandes dimensiones situada en el lateral izquierdo de la fachada, el más cercano a la calle San Luis. En la planta baja se ubicarán tres espacios: la tienda de recuerdos –que ha sido trasladada al vestíbulo del museo–, el salón central dedicado a la Virgen del Rosario y la llamada sala de recepciones, que hasta ahora había servido como entrada al tesoro y habitáculo para vestir a las imágenes.En esta planta baja se repasa la historia de la hermandad desde su fundación hasta finales del siglo XIX. Tras la tienda de recuerdos, un vidrio retroproyectado, sobre el que se irán mostrando diversos contenidos patrimoniales, dará la bienvenida al visitante, que tendrá a su disposición en este lugar un punto de información turística instalado por el Ayuntamiento de Sevilla. Concebido como un espacio diáfano, el salón central de esta planta baja estará dedicado a la Virgen del Rosario, cuyo paso procesional se expondrá al completo (antes no se hacía por falta de espacio), además de otras piezas de su ajuar (manto, ráfaga), que se mostrarán en una gran vitrina, al igual que las insignias procesionales de la cofradía.


En esta misma planta se ubica la sala de recepciones, que combinará su uso expositivo con el de lugar de recibimiento y atención a personalidades y autoridades. En ella se mostrarán enseres muy singulares, caso de algunos mantos de camarín, cuadros como el de García Ramos, carteles, libros de visitas, convocatorias, fragmentos de las bambalinas del antiguo palio y joyas como la Medalla de la Ciudad.

El recorrido expositivo continuará en la planta segunda, a la que se accede por un ascensor con capacidad para 13 personas. Dedicada a la devoción popular a la Macarena, en la misma se muestra, sobre un plano retroiluminado de la ciudad, el recorrido actual de la hermandad en la calle y sus diversos itinerarios históricos. Además, en un gran mural se repasan los acontecimientos históricos más relevantes desde principios del siglo XX hasta nuestros días (construcción de la Basílica, coronación de la Santísima Virgen de la Esperanza...), así como la realidad actual de la corporación y las actividades que desarrolla en sus vertientes de formación, culto y caridad. El cajón donde permaneció oculta la Virgen en 1936, auténtico tótem de la cofradía, y una vitrina dedicada al genio de Juan Manuel Rodríguez Ojeda –en la que se mostrarán los atuendos al completo de dos nazarenos y un armao– enriquecen el recorrido por esta planta desde la que, a través de tres grandes ventanales, se disfruta de unas magníficas vistas del Arco, las murallas y el barrio, uno de los lujos que encierra la visita al museo macareno.En una sala anexa se proyectará de forma continua uno de los audiovisuales fundamentales de la visita, para el que se ha contado con la colaboración de Carlos Colón, y en el que, además de otros temas, se intenta condensar la estación de penitencia de la hermandad en la Madrugá.
Asimismo, en esta planta se plasmará la devoción de artistas y toreros a la Santísima Virgen, caso de Joselito, Sánchez Mejías, Manolete, Eduardo Dávila Miura, Palomo Linares, Silvetti o Juanita Reina.


Un azulejo cerámico recuerda que en este lugar el profesor Francisco Arquillo restauró a la imagen de la Virgen de la Esperanza entre el 9 de enero y el 9 de febrero de 1978.

Bajando un tramo de escaleras, la visita culmina en una espectacular primera planta, dedicada a la cofradía, donde permanecerán expuestos los pasos del Señor de la Sentencia y la Macarena, totalmente montados a falta de las imágenes titulares. El palio de la Esperanza, con el manto de malla, se muestra esta vez sin la urna de cristal que le protegía antaño. En vitrinas y espacios expositores se muestran además los otros dos mantos de salida de la Virgen, el de la coronación y el de tisú (inclinados para evitar su deterioro), túnicas y potencias del Señor, así como enseres procesionales de cada uno de los pasos: bocinas, ciriales, varas singulares, banderas, estandartes y otras insignias. Todo ello irá acompañado por una presencia de lo audiovisual más volcada en la devoción a las imágenes titulares, la gran ausencia de este lugar. En esta primera planta se encuentra también la sala de la corona, en cuyo espacio central estará la corona de salida de la Virgen de la Esperanza.


Las paredes de esta sala estarán habilitadas con vitrinas para exponer prendas del ajuar de la dolorosa, tales como mantos de camarín, tocas de sobremanto, cinturillas y tocados. Un total de 22 cámaras de vídeo vigilan las nuevas instalaciones.

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