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La madre de los dos bebés congelados en Pilas pide su puesta en libertad

La presunta parricida alega su arraigo y que no existe riesgo de fuga.

el 22 dic 2013 / 13:29 h.

Sara L.H., la madre de los dos bebés hallados congelados en  noviembre del pasado año 2012 en una vivienda del municipio sevillano  de Pilas, hechos por los que se encuentra interna en la cárcel de  mujeres de Alcalá de Guadaíra, ha solicitado su puesta en libertad al  Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Sanlúcar la  Mayor. El caso ha consternado y movilizado al municipio sevillano.En este sentido, fuentes del caso han informado a Europa Press de  que el abogado de la imputada ha elevado un escrito al Juzgado  instructor en el que solicita su puesta en libertad alegando, entre  otros motivos, que posee arraigo y que no existe riesgo de fuga. Asimismo, el letrado de la acusada esgrime en este escrito un  informe aportado por él mismo a la causa en el que un perito  especialista en Medicina Legal concluye que los bebés no presentaban  signos de violencia y que no se pueden establecer "el mecanismo, la  causa o la fecha" de su muerte. Hay que recordar que los médicos forenses que practicaron la  autopsia a los dos bebés ya ratificaron que ambos nacieron vivos y  fallecieron por "asfixia mecánica". Así, concretaron que el primero  de los bebés, localizado en un congelador el pasado 9 de noviembre,  murió por asfixia, probablemente por inmersión en agua, es decir,  ahogado. En su declaración, la imputada reconoció que dio a luz en la  bañera del domicilio en el que convivía junto a su marido y sus dos  hijos menores de edad. Respecto al segundo de los bebés, encontrado el 27 de noviembre en  un arcón congelador distinto al primero, los forenses confirmaron que  también falleció por "asfixia mecánica", aunque en este caso, y  debido a su peor estado de conservación, no han podido determinar el  mecanismo de la asfixia y si ésta también fue por inmersión. En su declaración, la imputada relató que el primero de los partos  tuvo lugar el día 24 de junio de 2011, cuando aprovechó que su marido  y sus dos hijos habían abandonado la vivienda familiar tras desayunar  para dirigirse a la bañera, donde finalmente dio a luz, asegurando  que el recién nacido "ni lloraba ni se movía", por lo que creyó que  había nacido muerto. En este sentido, la imputada explicó que se metió en la bañera  "porque sabía que no había tiempo, estaba muy nerviosa y tenía  miedo", señalando que el parto se produjo "muy rápido, en muy pocos  minutos, a la segunda o tercera contracción", momento en el que abrió  el grifo "para evitar que el bebé se golpeara" en la bañera. METIO EL BEBE EN UNA BOLSA. La imputada afirmó que el menor "no estuvo mucho tiempo sumergido"  en el agua de la bañera, así como dijo no recordar haberle cortado el  cordón umbilical, "aunque sí lo presionó para que no sangrara",  añadiendo que a continuación "expulsó la placenta y quitó el agua,  permaneciendo sangrando un rato". Después, "metió el bebé en una bolsa, la ató y la guardó" en el  congelador, ya que "no le parecía bien tirarlo en un contenedor",  dijo en su declaración ante el juez instructor, en la que también  aseguró que "no quería desprenderse de él ni olvidarlo". Respecto al segundo de los bebés hallados congelados, que llevaba  más tiempo en el congelador que el primero al ser de un parto  anterior, dijo no recordar nada de haber estado embarazada.

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