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La madre del parricida de Alcalá de Guadaíra dice que se jugó la vida para defenderla

Los familiares afirman que esa noche la víctima estaba esa "fuera de sí".

el 06 jul 2010 / 18:19 h.

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El argumento de Antonio D.P., el joven que mató a su padre en la madrugada del 1 de enero de 2008 y que se enfrenta a ocho años de prisión por un delito de homicidio, se vio ayer apoyado por las declaraciones de su madre, su hermana y su novia. Las tres estaban esa noche en la casa cuando ocurrieron los hechos y todas coincidieron en que la víctima, Antonio D. G., estaba “fuera de sí” y que la actuación del acusado les “salvó la vida”.

La madre del joven explicó en el juicio, que se celebra ante un jurado popular en la Audiencia de Sevilla, que su hijo “se jugó la vida por defenderla”, y que si no hubiera sido por lo que éste hizo, la víctima hubiera acabado “matándonos a todos”. La mujer aseguró que su marido, que sufría psicosis bipolar, “estaba fuera de sí” y que éste no podía dormir por las noches. De hecho, esa noche se despertó y comenzó “pegar muchos tiros en el jardín” para vengarse de los vecinos que lo habían despertado con los petardos.

Luego, la víctima le encañonó con dos escopetas y la amenazó con matarla. Fue su hijo el que logró que su padre cesara en su actitud, desviando su atención al quitarle una tercera escopeta que tenía en el salón. La madre del acusado también dijo que no era la primera vez que su marido la había amenazado de muerte, aunque quiso dejar muy claro que su casa “no fue siempre un infierno”, que él era “una buena persona y un buen padre”.

La hermana del joven también declaró y coincidió con su madre en que el padre estaba muy excitado. Ella fue la que llamó a los servicios de emergencias cuando se encerró en su habitación “con mi madre”. La joven vio cómo su padre estaba de rodillas y su hermano, que le pidió que llamara a la policía, intentaba agarrarlo. Ella no vio nada porque no salió del cuarto hasta que no llegaron los agentes y encontró a su hermano junto a su padre, ensangrentado, llorando y preguntándole “por qué nos has hecho esto”.

La que tampoco vio nada fue la novia del joven que se fue a dormir. “Su padre me dijo entonces que me fuera, que me tenía aprecio y que no quería hacerme daño”, contó muy nerviosa y sin parar de llorar. El acusado, que es ingeniero químico y trabaja en Tarragona, le dijo entonces que se fueran, pero ella no quiso “porque no podíamos dejar solas a su madre y a su hermana”. La joven calificó al procesado como “un trozo de pan” y una persona “muy dialogante que ni en situaciones de tensión sube el tono de voz”.  También contó: “Él adoraba a su padre y venía mucho a verlo porque decía que lo que necesitaba era cariño”.

El abogado del joven, Manuel Salinero, pide su absolución, ya que entiende que se trata de un caso de “legítima defensa”, pues el padre intentó clavarle un cuchillo y llegó a encañonarlo.

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