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Cofradías

La Madrugá estudia un plan bienal de sacrificios

Un año el Gran Poder regresaría por Cuna y al siguiente lo haría la Macarena

el 03 mar 2015 / 08:50 h.

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Sevilla 18/4/14 Gran Poder (Madrugada)</p>

<p>Foto: Pepo HerreraDe nuevo un plan de pruebas plurianual o de sacrificios alternos como única salida para vencer las resistencias, las líneas rojas y los inmovilismos en la Madrugá. Este martes vuelven a sentarse los hermanos mayores de la Madrugá con los cargos generales del Consejo para abordar el posible reajuste de la jornada en un nuevo intento –se espera que sea el último– por alcanzar una solución de consenso a los problemas de horarios e itinerarios que viene arrastrando desde hace años la jornada. Y aunque en un primer momento el presidente del Consejo, Carlos Bourrrellier, se mostró públicamente contrario a soluciones que comprometieran más allá de un año –como el caso del fracasado plan trienal del dimitido delegado Francisco Vázquez Perea–, una de las opciones que más ha cobrado fuerza en las últimas horas –ante las complicaciones que generan los agravios comparativos a la hora de medir las renuncias propias y las ajenas–, es la de un posible plan bienal para alternar los sacrificios durante dos Madrugás consecutivas: un año el Gran Poder regresaría por la calle Cuna –lo que obligaría a la Macarena a discurrir por Puente y Pellón– y al siguiente los de San Lorenzo retornarían a la Basílica por el itinerario que ya se ha hecho habitual casi en el último medio siglo desde que en 1967, de manera voluntaria, adoptaran su actual recorrido para evitar el colapso de la jornada. De esta forma, el año en que el Gran Poder regresase por Cuna, ni el Calvario ni la Esperanza de Triana verán modificados sus recorridos al desaparecer el temido cruce de la calle Zaragoza. La cofradía de Los Gitanos, por su parte, esperaría a que el Gran Poder atravesase hasta Orfila y luego alargaría su recorrido por el entorno de la parroquia de San Andrés para no taponar la salida de la Macarena a la plaza de la Encarnación. La cofradía de San Gil podría incluso mantener su saludo a la Anunciación discurriendo por el lado izquierdo de la plaza al salir de Puente y Pellón. Son muchas las dudas de seguridad que plantea esta primera opción ya que Silencio, Gran Poder y Macarena discurrirían una tras otra desde la Puerta de los Palos hasta la misma plaza del Salvador, lo que podría generar una segunda Carrera Oficial en la que cabe además el peligro de que el público opte por estacionarse con las temidas sillitas plegables. Es más, habría un momento en que el Gran Poder estaría discurriendo por Cuna y en las calles paralelas adyacentes procesionarían los cortejos de la Macarena (Puente y Pellón) y la Esperanza de Triana (Sierpes). En el Gran Poder son conscientes de que este regreso por Cuna mantendría encajonada a la cofradía detrás de otra hermandad con un ritmo distinto, la del Silenco, y haría mucho más difícil para el gran público ver al Señor, que discurriría por calles más estrechas y reduciría notablemente su tiempo de estancia en la calle. Aun así parecen decididos a probar este recorrido. El segundo año de este posible plan bienal, la Macarena regresaría de nuevo por Cuna y el Gran Poder, por contra, por su actual recorrido. En esta ocasión, las cofradías más sacrificadas serían bien el Calvario o bien la Esperanza de Triana, a las que se les pediría el esfuerzo de renunciar a sus recorridos habituales. Ante la imposibilidad de que el palio de la Presentación discurra por la estrechez de la calle Bailén, la hermandad de la Magdalena podría verse obligada, en este caso, a discurrir por Canalejas, Gravina, Pedro del Toro y plaza del Museo. Aunque no es descartable que el sacrificio se comparta de algún modo con la Esperanza de Triana. El Silencio, por su parte, se comprometería durante ambos años del plan bienal a discurrir por el entorno de la parroquia de San Andrés, un itinerario que fue probado anoche por el palio de la Virgen de la Concepción. En ambas propuestas, el cómputo horario de la Madrugá crecería notablemente, entre 50 y 55 minutos, para repartir minutos entre las hermandades más necesitadas. Nada se puede elevar a la categoría de definitivo, pero este plan bienal podría desatascar la jornada.

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