Cofradías

La Madrugá se alarga en Triana y Puerta Osario

La Esperanza y Los Gitanos volvieron a sus templos en una soleada mañana. El público se echó a la calle y aplaudió cada levantá.

el 30 mar 2013 / 20:52 h.

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Por Carmen Prieto y Laura Blanco Vea la fotogalería del traslado de la Esperanza y Los Gitanos. Esperanza de Triana a su salida de la Catedral la mañana del Sábado Santo. Esperanza de Triana a su salida de la Catedral la mañana del Sábado Santo. Iban sin música y un día más tarde de lo normal sin haber podido completar con éxito la estación de penitencia pero en Triana y el entorno de la Puerta Osario, y antes en el Centro, se vivió ayer la mañana del sábado como una prolongación de la Madrugá. Ni gota de la lluvia que truncó la noche más hermosa. Bajo un cielo completamente despejado y un sol que incluso picaba, la Esperanza de Triana abandonó su refugio de la Catedral a las 10.30 horas y Los Gitanos hizo lo propio desde la Anunciación media hora más tarde. Tanto a la salida de la iglesia de la hermandad del Valle –que durante una hora y media también acogió al Señor de la Sentencia de la hermadad de la Macarena en la mañana del Viernes Santo– como a la entrada en su templo de la calle Verónica, el hermano mayor de los Gitanos, José Moreno Vega, dedicó unas cariñosas palabras de agradecimiento a la hermandad del Valle por la acogida dispensada durante las algo más de 24 horas en las que dio cobijo al Señor de la Salud y a la Virgen de las Angustias. La primera levantá de este palio dentro aún de la Anunciación la llamó, de hecho, el hermano mayor del Valle, Lucas Maireles. Hasta este templo de la Anunciación se desplazó el mismo viernes por la mañana el restaurador de cabecera de Los Gitanos, Enrique Gutiérrez Canastilla, para revisar el estado de las imágenes que, en principio, no parecen haber sufrido daños. El imaginero Fernando Aguado fue el encargado de secarlas nada más refugiarse en el templo.

Los Gitanos por Puerta Osario Los Gitanos por Puerta Osario A los Gitanos le perjudicó especialmente el retraso acumulado durante la jornada, ya que el chaparrón les debería haber pillado ya en la Catedral según el horario oficial, pero esos fueron los momentos de tensión vividos en la Madrugá. En cambio ayer, ya sin música como mandan las normas del Arzobispado y el Consejo de Hermandades y Cofradías, salió el sol para acompañar al Manuel y a su madre en su regreso hasta su templo. Junto a ellos, un importante número de hermanos del cortejo –El Valle les prestó algunos cirios– y numeroso público que no paró de aplaudir en todo el recorrido, en el que no faltaron las saetas y que discurrió sin prisa. El palio entró a las 13.30 horas. Y mientras Los Gitanos salían del entorno de la Encarnación hacia la Puerta Osario, la Esperanza recorría el Arenal camino del puente para entrar en Triana. Tampoco faltaron el público y las saetas en todo el recorrido, pero fue al llegar a su barrio cuando la emoción se desbordó. El Cristo de las Tres Caídas no renunció a su característico andar pese a la falta de música y el sonido de las bambalinas del palio de la Esperanza de Triana servían de acompañamiento musical a la Señora de Triana. Casi una hora de diferencia llevaban el misterio y la Virgen pero en el Altozano nadie se movió hasta verla aparecer por el puente. Antes de entrar en la calle Pureza camino de su capilla, el palio se giró levemente para saludar al azulejo del Cristo en la esquina. Y al igual que con los Gitanos, cada levantá era aplaudida con emoción. A las 14.30 horas de la tarde hizo su entrada en la capilla de los marineros la Esperanza de Triana cerrando la Madrugá más larga.

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