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La mano de obra vuelve al campo

El retorno obliga a buscar nuevos nichos de actividad para lograr un empleo

el 06 dic 2009 / 20:13 h.

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El campo siempre ha sido uno de los pilares básicos del empleo en la comunidad andaluza. Durante los años de bonanza, muchos de los que trabajaban en el agro decidieron probar suerte en otros sectores que les reportaban más dinero, como el ladrillo. Pinchada la burbuja, y con el aire hostil de la ciudad, muchos han vuelto a sus pueblos de origen, no sólo en busca del trabajo, sino también del respaldo de un ambiente más familiar.

Precisamente sobre si el campo servirá o no en la situación de crisis económica que vivimos como refugio para los que decidieron irse en los momentos buenos, Alicia Langreo (doctora ingeniera agrónoma) y Juan Requejo (economista y geógrafo) hacen un análisis en el Informe Anual del Sector Agrario en Andalucía que publica Analistas Económicos de Andalucía, de la Fundación Unicaja.

"El medio rural va a ejercer un importante papel como refugio de miles de trabajadores andaluces que no encuentran acomodo en la costa y áreas metropolitanas y que todavía conservan vínculos residenciales o familiares en sus pueblos de procedencia", destacan los dos investigadores. En cualquier caso, aseguran que la situación del campo a la que se reinsertarán es totalmente distinta a la que había, por ejemplo, hace 15 años.

Por ello, creen que la mejor manera de volver a ingresar en el mundo rural es aplicando el aprendizaje urbano "para protagonizar su empleabilidad o la búsqueda de iniciativas individuales o colectivas", para así desarrollar un trabajo en este ámbito. Además, instan a los "distintos niveles de administración" a adaptarse a las nuevas reglas, con el objetivo de que no se tienda hacia el "proteccionismo pasivo anterior".

En este contexto, el estudio indica que "los trabajadores deben buscar acomodo en los nuevos nichos de actividad, puesto que el reacomodo productivo estructural agrario a un nuevo periodo de mano de obra disponible para cubrir demandas temporales ya no es posible".

En estos últimos años, y con motivo de éxodo vivido en las zonas rurales andaluzas, las mujeres y los inmigrantes han tenido un papel protagonista. Estos últimos, en los mejores momentos de la economía nacional, recalaron en España y fueron fundamentales para sacar adelante las campañas de ciertas actividades rurales, como la hortofrutícola o el olivar, muy intensivos en mano de obra.

Ahora, con el regreso a los pueblos de muchos que se marcharon para trabajar en la construcción, lo tienen más difícil. "En este nuevo contexto socioproductivo queda por encajar el futuro de los miles de inmigrantes que ya se han asentado en el medio rural y se han vinculado tanto al sector agrario tanto como a otros como el cuidado de las personas mayores, la hostelería o el comercio", por lo que, recuerdan los dos investigadores responsables de estudio, "forman parte de pleno derecho de la oferta laboral española".

Sobre el mercado laboral en el campo andaluz en concreto, el análisis denuncia que está experimentando un proceso de "salarización acusado", basado en un alto peso de la mano de obra eventual "que se mantiene incluso en explotaciones grandes por la especial regulación laboral del sector y por la disponibilidad de mano de obra proveniente del subsidio o la inmigración".

En Andalucía, la estructura del trabajo rural está "más salarizada" que en el resto de España, aunque el eventual supone un 75,8%, frente a menos del 25% fijo. Este comportamiento de la comunidad contrasta con la media española, donde el empleo fijo supera el 48%.

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