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La mano negra y la cara de bobo

Monchi ve una mano negra contra el Sevilla, pero también debe reconocer que la temporada no es buena por méritos propios.

el 22 abr 2013 / 00:06 h.

sevilla-atletico-mad-13 Cala salta con Diego Costa

El Sevilla se quedó ayer con cara de bobo. Nunca debió perder el partido. Su juego, aunque no fue el de las mejores tardes, superó al Atlético de Madrid. El equipo de Simeone propuso un partido cicatero. Esperaron a la contra y se llevaron el gato al agua. Metieron la única jugada clara que tuvieron aunque el tanto de Falcao nunca debió subir al marcador por la mano previa de Mario. Un nuevo error arbitral en contra de los intereses sevillistas dejan el objetivo europeo más complicado y a la afición blanca pidiendo a José María del Nido que dé una patada en la puerta y un puñetazo en la mesa de algún despacho de Madrid. El presidente de momento no lo ha hecho –que sepamos– aunque Monchi sí habló bastante claro tras el choque en los micrófonos de Canal Plus. Pidió más rigor a los árbitros, más atención en su trabajo y deslizó que esto ya no es fruto de un mal día del colegiado, sino que puede haber una mano muy negra detrás. “Clama al cielo, no es casualidad”, denunció el director deportivo. La reacción de Emery también sorprende. No es habitual que critique con dureza a los árbitros. Ayer se quedó bastante a gusto tras la rueda de prensa y también dijo claramente que los colegiados favorecen claramente a los grandes.

Todo este enfado no debe tampoco esconder que el Sevilla ocupa la situación que ocupa en la tabla mayoritariamente por méritos propios. Algunos puntos se echan de menos por culpa de los hombres de negro pero la situación es la que es por deméritos propios. La temporada no está siendo buena. La plantilla ha demostrado que carece de un fondo de armario importante y que fuera de casa, excepto en el derbi, no ha sabido competir apenas en todo lo que llevamos de campaña.

Hace una vuelta ahora el Sevilla ganaba en Cornellá en partido de Copa. El Espanyol ocupaba el farolillo rojo y casi todo el mundo lo daba por descendido. Los propios jugadores del Sevilla comentaron tras el choque que hacía tiempo que no veían sobre el césped un equipo tan cadáver como el que dejó Pochettino. Pues bien, ese equipo defenestrado, que tenía pie y medio en Segunda y que deambuló en aquella ronda de Copa ya ha superado al Sevilla. Y eso también deja cara de bobo.

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