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La marcha que pasó a "tsunami"

Miles de personas reciben en la capital el final de la protesta del SAT del que se ausentó Sánchez Gordillo.

el 07 sep 2012 / 21:13 h.

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Marcha del SAT en la avenida de la Palmera, en Sevilla.

La etapa sevillana de la marcha obrera del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) concluyó anoche en la Plaza de España ante la presencia de miles de personas -la Policía contabilizó 1.200-, muchas de ellas llegadas desde distintos puntos de la provincia que se sumaron en la Palmera, a la altura del estadio del Betis, en el trayecto que realizaron a pie de Bellavista a la sede de la Delegación del Gobierno en Andalucía.

Finalmente no hubo "acciones sorpresas" en este último tramo tras el encierro protagonizado el jueves en el Lidl de Dos Hermanas -que terminó con ocho miembros del SAT detenidos- y la ocupación pacífica de un banco en Utrera en la jornada del miércoles. La mayor sorpresa fue la ausencia del alcalde de Marinaleda y diputado andaluz, Juan Manuel Sánchez Gordillo (IU), que estuvo presente "en espíritu", según explicó el secretario general del SAT, Diego Cañamero: "Está mal de la garganta. Tiene un agotamiento tras las duras semanas que hemos vivido", justificaba Cañamero en la cabecera de la protesta.

La marcha fue recibida en la capital con aplausos y gritos de ánimo desde las aceras. Muchos de los que la contemplaban se sumaron a la comitiva, como María y Juan, ambos licenciados y en paro desde hace más de un año: "Nos sentimos identificados con su reivindicación. Ahora más que nunca debemos de estar todos unidos", subrayó María.

El caso de María fue un ejemplo de que la marcha había dejado de ser obrera hace mucho tiempo, como recordaba Pepe Caballero, uno de los detenidos en el asalto al Mercadona de Écija previo al inicio de estas protestas por las distintas provincias andaluzas: "Llegar a Sevilla significa mucho para nosotros. Aquí hemos recibido el calor de los trabajadores, más allá de que sean jornaleros o no. Hemos conseguido conectar con la inmensa mayoría de andaluces, despertando sus conciencias. Sevilla ha desbordado todas nuestras previsiones", declaró al tiempo que se mostró "orgulloso" de ser uno de los 49 detenidos en acciones pacíficas en esta lucha: "Viendo este recibimiento, ha merecido la pena. Lo haría una y otra vez", recalcó mientras ondeaba una de las muchas banderas andaluzas que coloreaban la manifestación.

La comitiva recorrió la avenida de la Palmera bajo un sol de justicia y con un doble cordón policial: furgones por el asfalto y una cadena de agentes nacionales por la acera. A lo que Cañamero aludió en su discurso sobre el escenario de la Plaza de España: "Han intentado criminalizar nuestra marcha con excesivas fuerzas de seguridad, sólo les digo a la delegada del Gobierno y al ministro [por el de Interior] que muy bien al menos que quieran pagarles en horas extras lo que les han quitado de pagas de Navidad".

La concentración ante la sede de la Delegación del Gobierno en Andalucía fue recibida al ritmo de sevillanas y otras canciones con letras comprometidas con la libertad y la dignidad del trabajador. Lucía, una cantautora de Gerena, y el grupo Gente del Pueblo sirvieron de teloneros a las intervenciones finales ante una masa enfurecida que aplaudía, levantaba el brazo y hasta lloraba de emoción al saber que había completado los 300 kilómetros. No estaban solos. Les acompañaron miembros del 15M y La Corrala.

Mari Carmen García, responsable del SAT en Sevilla, no podía ocultar su alegría por la respuesta de la capital, pese al cansancio acumulado de las jornadas: "Traemos poca voz, pero con una energía para comernos el mundo. En Dos Hermanas ha sido un río humano, que se convirtió en marea en Bellavista y que al llegar al campo de Betis ha pasado a tsunami". García anunció además nuevas marchas en Almería (por los inmigrantes) y Huelva (por las mujeres explotadas en las fresas).

Entre vítores de "presidente, presidente", Cañamero hizo un llamamiento final a "la rebelión de todos los pueblos" y a "crear un bloque social donde guardemos las banderas y luchemos contra el folclore estúpido de estos gobiernos que nos roban los derechos".

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