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La marea verde que gritó sí

Los ciudadanos relatan con emoción cómo vivieron aquel día

el 27 feb 2010 / 20:40 h.

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El 28 de febrero de 1980 el sí de Andalucía a la autonomía por la vía del artículo 151 tuvo su epicentro en el Casino de la Exposición de Sevilla, que albergaba la pizarra en la que se hizo el seguimiento de los votos del referéndum. Los primeros resultados no fueron favorables y la gente congregada estaba "nerviosa y triste" porque se habían esforzado mucho para extender el sentimiento de unidad en Andalucía. "Costaba la misma vida movilizar a la gente porque no había un sentimiento andalucista, igual que ahora", como comenta un tímido testigo, que estuvo presente durante el recuento de votos.

Apenas tres meses antes de aquel día se vivió en la capital andaluza una manifestación sin precedentes. "La manifestación fue maravillosa". 350.000 personas en Sevilla y 600.000 en toda Andalucía salieron a la calle para reclamar la autonomía. "Había mucha gente porque vinieron andaluces de toda la provincia" dice José Pedro Sánchez-Cuerda, actual director de explotación del grupo La Raza, cuyo restaurante está frente al casino. Los manifestantes se reunieron en el Prado para dirigirse al ayuntamiento. "Fue una manifestación masiva, hay fotos de la Avenida de la Constitución llena de gente", en un ambiente "animado y festivo" del que Sánchez-Cuerda no recuerda que hubiera "ningún conflicto". Vicente Alvarado, que sigue en la avenida, en el kiosco desde el que hace 30 años vio a miles de personas movilizarse por un sí, recuerda: "Yo era un chiquillo y pensé que era una fiesta; luego mis padres me explicaron lo importante que era".

La gente avanzaba, los sentimientos de ilusión e incertidumbre que se mezclaban en el ambiente permanecieron hasta el mismo día de la votación. "Yo voté que sí. Sin embargo, no sabía muy bien lo que iba a pasar", dice Isabel Filella, que estuvo en aquella manifestación. Curiosamente, sobre su confitería se encontraba la sede de Fuerza Nueva, que observaba a la gente desde el balcón. El único conflicto que Isabel recuerda fue cuando "algunos durante la manifestación profirieron insultos a la bandera española", que en aquella movilización acompañaba a la andaluza.

Algunos sevillanos no saben muy bien lo que ocurrió en la ciudad ese día, "había mucho movimiento en las calles", pero uno de los policías encargados de proporcionar seguridad a los ciudadanos recuerda la "impresión" que le causó ver la Avenida de la Constitución llena de gente con banderas, bufandas y "gritos en plan festivo" a favor de la autonomía. Por suerte no hubo "ningún conflicto", ya que a pesar de la multitud, la gente estaba unida en un ambiente de expectación e ilusión por el cambio. "No sé si el cambio ha sido bueno o no, yo he notado mucho más movimiento en los ayuntamientos y más trabajo" decía Isabel. Otros, echando la vista atrás consideran ahora que "hemos avanzado, pero no por la autonomía sino por la democracia". Luis Jiménez trabajó aquel día y vio su kiosco rodeado por aquellos que habían conseguido acceder a la Plaza Nueva. "Era un día festivo porque lo íbamos a conseguir, aunque muchos no sabían de qué iba". Con el paso de los años ve las cosas de otro modo. "Creíamos que aquello era la panacea y eso no es así...".

José María O'Kean asistió aquel domingo a la protesta que se congregaba en Plaza Nueva junto a la sastrería en la que trabajaba y su hijo Francisco, que también estaba allí, admite que "nunca había visto una manifestación con esa afluencia en Sevilla". Otro de los presentes fue Ángel Zurbano, que hoy sigue recibiendo a la gente en el Hotel Inglaterra, pero aquel día se encontraba en la calle con el resto. "Allí estábamos como teníamos que estar, de forma masiva y pacífica, como en un gran bautizo", en un ambiente festivo pero a la vez con cierta molestia por la postura que había adoptado el gobierno central con respecto a la autonomía andaluza.

Recuerda que fue una manifestación en la que "había de todo", trabajadores, empresarios, políticos y "familias enteras con carrito y todo". Movilizar a la gente fue complicado porque "había mucha inseguridad y era más difícil que la gente se echara a la calle" pero cuando recordó la calle colapsada, Ángel confiesa que no cree "que nunca se haya hecho nada así". Tras las votaciones y los recuentos, Zurbano se quedó con la "sensación de orgullo" que invadió a los andaluces por lo que allí se consiguió.

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