La primera jornada de huelga se nota más en el Ayuntamiento de Los Palacios que en la calle

El seguimiento al paro de funcionarios ha sido mayoritario en la Casa Consistorial, aunque no así en otras dependencias como la Casa de la Cultura, guarderías y los pabellones deportivos.

el 18 feb 2014 / 12:08 h.

basuras palaciosLa primera de las tres jornadas de huelga convocadas por la plantilla municipal de Los Palacios y Villafranca –desde el martes hasta mañana jueves–, como protesta para cobrar las cinco nóminas que el Ayuntamiento les debe, sirvió ayer para tomar el pulso del seguimiento de la misma por parte de los casi 400 empleados públicos llamados a la misma. Aunque una «amplia mayoría» de los trabajadores secundó ayer el primer día de huelga, tal y como señaló el presidente de la junta de personal, Manuel León, a la sazón secretario general de UGT en el Consistorio, el porcentaje de seguimiento varía si por el Ayuntamiento no sólo se entiende el edificio principal ubicado en la plaza de Andalucía –adonde, aparte de los servicios mínimos, acudieron sólo siete trabajadores–, sino también el resto de edificios públicos que conforman la Administración local. En el caso de la Casa de la Cultura, acudieron a trabajar la mayoría de los empleados, como conserjes, profesores o personal de limpieza. De hecho, los cursos y talleres de este edificio –antiguo ayuntamiento– se impartieron ayer con total normalidad. En la calle trabajaban albañiles municipales y del Pfoea –antiguo PER–. Legalmente, policías y bomberos no pueden secundar la huelga. Y la televisión municipal funcionó con normalidad. También abrieron, aunque con seguimiento más notable de la huelga, otros edificios municipales como el de Servicios Sociales, el Círculo Joven, las dos guarderías o los tres pabellones deportivos. Sólo en tres de los diez colegios del pueblo faltaba el conserje –dependiente del Ayuntamiento–, aunque fueron los equipos directivos de los centros los que abrieron y cerraron las instalaciones. En ese sentido, el Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca defendió ayer que pese a la huelga convocada por la junta de personal y el comité de empresa para reclamar el abono de las nóminas que el Consistorio adeuda, ningún centro municipal ha tenido que cerrar sus puertas, con lo que el seguimiento a la misma «no ha sido tan mayoritario» como así defendían los sindicatos a lo largo de toda la jornada. Más allá del baile de impresiones de Gobierno y manifestantes, el resultado del primer día de huelga, a nivel ciudadano, es que la protesta se ha notado mucho más en el Ayuntamiento que en la calle, donde la ciudadanía sigue viendo el problema del impago a los funcionarios como una cuestión ajena al interés general, a pesar de los esfuerzos de la plantilla por implicar a todo el pueblo recordando que los problemas del Ayuntamiento terminan siendo problemas públicos y de todos, como explicaba la junta de personal y el comité de empresa en noviembre, en una carta abierta de la que repartieron 10.000 ejemplares por todo el pueblo. La unión de políticos, sindicatos y ciudadanía es el principal objetivo de una plantilla harta de cobrar sólo pequeños adelantos de su nómina y muy de vez en cuando –habitualmente cada mes y medio–. Pero esa unión sigue pareciendo utópica si se tiene en cuenta que los partidos de la oposición –PSOE, PP y PA– pedían al alcalde, Juan Manuel Valle (IP-IU), infructuosamente, que desconvocase la concentración del pasado lunes –la víspera de la huelga– ante la Subdelegación del Gobierno en Sevilla para reclamar a Madrid que ampliase el plazo del pago a proveedores y que supondrá a partir de agosto dedicar a ello 900.000 euros trimestrales, el triple que ahora. O si se tiene en cuenta que CCOO y SAF no secundan la huelga, contra el criterio de UGT, CSIF y SPPEME (sindicato de la Policía Local), además de la junta de personal y el comité de empresa. En cualquier caso, la huelga continúa este miércoles y el jueves, y tal vez el pueblo empiece a notarla más, sobre todo porque los servicios mínimos sólo establecen un camión de recogida de basuras, y ya hay muchos contenedores en las calles hasta arriba. O porque sólo trabajan cinco personas en los servicios sociales comunitarios encargados de las personas dependientes, dos en el taller ocupacional de discapacitados, sólo uno en el centro para enfermos mentales, otro en los servicios sociales, uno más en el mercado de abastos e igualmente uno para abrir y cerrar los parques públicos de Los Palacios y Villafranca.

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