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La mediación en conflictos cala en ocho municipios de la provincia

Ensayan de manera pionera este sistema en sus consistorios para ver si se puede exportar al resto de Andalucía.

el 02 oct 2010 / 18:15 h.

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Los juzgados son el más recurrente punto de encuentro para resolución de conflictos, pero  pueden llegar a alargarse durante años, con montañas de expedientes en salas saturadas. Existe una alternativa a la frase “nos vemos en los juzgados”, la mediación, y ocho municipios de la provincia la están ensayando de manera pionera para ver si se puede exportar el modelo al resto de Andalucía. Se trata de Camas, Lora del Río, Estepa, Las Cabezas de San Juan, Castilleja de la Cuesta, El Saucejo, Constantina y La Rinconada, cuyos consistorios ofrecen este servicio para el que sólo hace falta voluntad de hablar y llegar a un acuerdo.

Estas ocho oficinas se pusieron en funcionamiento este año y su distribución pretende llegar a todos los rincones de la provincia, dado que hay un municipio de cada comarca, con el fin de poder prestar también servicio a los pueblos de los alrededores. Se trata de un programa piloto que viene precedido del éxito cosechado en Cataluña, donde está totalmente consolidado, País Vasco, Comunidad Valenciana y Galicia.

La mediación tiene como finalidad mejorar la convivencia, el civismo y fomentar el diálogo entre las partes que entran en disputa, “como una alternativa a la vía judicial”, en palabras el coordinador de este servicio, Raúl Sánchez. El diálogo se hace a través de una figura imparcial, la del mediador, que trata de ayudar a que ambas partes lleguen a un acuerdo. Pero hay una condición, y es que “si a lo largo del proceso de mediación se denuncian, se acaba el dialogo”, apostilla.

“El objetivo es incluir el servicio como uno más del consistorio y que toda la ciudadanía y áreas municipales sepan de su existencia”, agrega por su parte Jana Vidal, la mediadora de los municipios de Lora del Río, Las Cabezas de San Juan, La Rinconada y Camas.
Los conflictos que pueden tratar se dividen en cuatro bloques: los familiares, con disputas intergeneracionales, el impago de pensiones o la negociación de un nuevo convenio regulador en separaciones y divorcios; los vecinales, por problemas de convivencia, ruidos y limpieza; en el entorno escolar y fuera de las aulas; e incivismo en general en los municipios, como por ejemplo el vandalismo. Eso sí, hay casos que no son viables para un diálogo de este tipo con mediador, como son los malos tratos o que algunas de las partes niegue que hay un problema.

Los mediadores no ejercen de abogados ni de asesores. La neutralidad es su principal arma para mediar entre ambas partes. Con su labor pueden devolver “la autonomía a la gente para gestionar sus propios conflictos”, con la ayuda de los expertos, “pero ellos construyen el acuerdo”, continúa la mediadora. No se trata de un “sistema punitivo”, en el que se castiga al culpable, sino que “se intenta restaurar el daño”, puntualiza el coordinador del programa.

En opinión de esta mediadora, que lleva desde 2006 inmersa en distintos procesos de este tipo, tanto en juzgados como en familias, “el porqué es muy importante” ya que “la mayoría piensa que hay una intención de fastidiar detrás de cada conflicto”. Sus experiencias se han basado sobre todo en asuntos vecinales como el caso de dos vecinos que “se hacían la vida imposible desde hacía ocho años”. Pese a que parecía imposible, ambos “vieron el porqué y tomaron medidas”. Muchos optan por ignorarse mutuamente “pero es algo que han decidido entre los dos” y esa decisión “les relaja mucho”, precisa. Problemas de suciedad, ruidos e incluso disputas de hace años están detrás de los principales casos de mediación entre vecinos.

El coordinador del programa, por su parte, también ejerció la mediación en cárceles y recuerda casos de delincuentes que están cumpliendo su pena, asumiendo su culpa, pero que quieren “contactar con sus víctimas para pedirles perdón”.

Los dos tienen confianza plena en el éxito de este servicio en Andalucía. La mediadora es tajante: “Tener un conflicto no es un problema, sino que éste está en no saber solucionarlo”.

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