Cultura

La memoria gastronómica de los hermanos Posadas

Carmen y Gervasio Posadas, hijos de diplomático, pasaron su infancia viajando de un lado para otro. Resultado de esta itinerancia, y de los bruscos cambios de dieta que conllevaría, es el volumen Hoy caviar, mañana sardinas (RBA), un libro divertido y lleno de recetas y anécdotas. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 02:50 h.

Carmen y Gervasio Posadas, hijos de diplomático, pasaron su infancia viajando de un lado para otro. Resultado de esta itinerancia, y de los bruscos cambios de dieta que conllevaría, es el volumen Hoy caviar, mañana sardinas (RBA), un libro divertido y lleno de recetas y anécdotas.

No se sabe muy bien si la obra de los hermanos Posadas es una novela, un texto memorialístico, un ensayo o un libro de viajes, aunque seguramente contiene elementos de todos estos géneros. Carmen (Montevideo, 1953), y Gervasio, nacido en la misma capital uruguaya nueve años después, se propusieron escribir a cuatro manos el periplo de su familia por el Madrid tardofranquista de los años 60, el Moscú de los 70 con los desfiles militares de Breznev, o el Londres de los 80 con la euforia de Lady Di y los estertores del punk, pero todo ello enfocado, como sugiere el título, desde el punto de vista gastronómico.

"Nos hemos repartido el trabajo", comenta Carmen Posadas a propósito de esta tarea a cuatro manos. "Hay épocas en las que Gervasio era muy pequeño y apenas recordaba nada, y otras en las que yo ya estaba huyendo y sobre las que él podía hablar con más propiedad". La base de Hoy caviar, mañana sardinas fue, según Gervasio, "un cuaderno de recetas que tenía mi madre, donde también anotaba pequeños recuerdos, anécdotas. Habíamos hablado de hacer algo con ello, hasta que nos pusimos manos a la obra", apunta.

Té y Bocata. Carmen explica el sentido del título del libro asegurando que resume a la perfección "la imagen de la vida diplomática, en la que un día estás tomando el té con la Reina de Inglaterra y al día siguiente te estás tomando un triste bocata", evoca. Y sobre el modo en que esta vida de un lado para otro afectó y determinó el carácter de aquellos niños, la escritora cree que "a Gervasio le daba angustia, sobre todo aquello de estar cambiando de colegio, y de amigos, continuamente. A mí, por el contrario, me gustaba eso de estar todo el rato cambiando de país. Para mí era como un juego, era como asumir una nueva vida, y algo tiene que ver eso con haberme dedicado después a la literatura", especula.

Eso sí, a la hora de discutir quién es más cocinitas de los dos, no hay ninguna duda: Gervasio se lleva la corona y el delantal. "Me gusta mucho cocinar, y sobre todo leer sobre cocina. Es un tema que siempre me ha atraído", reconoce el escritor. "Creció rodeado de tres hermanas, parecía inevitable que acabara siendo el cocinero de la familia", apostilla Carmen.

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