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La memoria no justifica tanto lío

Ni en barrios conservadores ni en los obreros. La decisión del Ayuntamiento de cambiar el nombre a 41 calles rotuladas con nombres de altos cargos y militares franquistas no se entiende.

el 15 sep 2009 / 06:14 h.

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C. Rengel / J. Alonso

Ni en Los Remedios, ni en Nervión, ni en Amate. Ni en barrios conservadores ni en los obreros. La decisión del Ayuntamiento de cambiar el nombre a 41 calles rotuladas con nombres de altos cargos y militares franquistas no se entiende allí donde tocará modificar los datos del DNI, el banco, el agua, la luz, el teléfono... Los argumentos de los vecinos y comerciantes son mucho más peregrinos que la ideología o la militancia, se limitan a uno: "Esto va a ser un engorro, un lío, un follón", resume Rafael, jubilado residente en Ramón de Carranza.

Los ánimos están especialmente caldeados en la otra orilla de Las Delicias, donde se caerán del callejero Carrero Blanco (presidente de la dictadura), o Ramón de Carranza (alcalde de la ciudad en plena guerra civil). Allí se entiende que son nombres asentados, que se citan "sin connotaciones políticas" y que "no hay necesidad de cambiar". Lo repite Reyes, que trabaja en una fir- ma de seguros en Carrero Blanco, y que entiende que cambiar de denominación "abre el discurso de las dos España y remueve más que soluciona". Es el único argumento político que se escucha en una mañana peinando los barrios.

Los demás ciudadanos se quejan más por su porvenir diario, como Ana, dependienta en una tienda de Capitán Vigueras que acaba de encargar 3.000 etiquetas a imprenta con la dirección de su negocio. "¿Qué hago ahora? Tengo que cambiar mis tarjetas, la web, las facturas oficiales, los anuncios en la prensa... ¿Es que no tienen otra cosa más importante que hacer en el Ayuntamiento?", se cuestiona, enfadada.

Como ella se expresa Baldomero, propietario de un ultramarinos en José Ignacio Benjumea (un falangista destacado). Aún conserva en sus estanterías las hojas con firmas, ya inservibles, en las que reclamaban al Consistorio que aparcase su idea de rebautizar la vía. "A mí el nombre de ese señor no me causa perjuicio, porque el 90% de los que pasan, trabajan o viven aquí no saben quién es. El perjuicio será cuando los distribuidores no puedan dar conmigo aunque me gaste un dineral en cambiar la dirección", añade.

Cuando se le explica que el Ayuntamiento planea ayudar económicamente a los comercios afectados por la medida, responde raudo: "Es que no me creo que vayan a pagar". Idéntica a la respuesta de Víctor en su panadería de General Luis Alarcón de la Lastra, en Amate, o Miguel, en Capitán Vigueras. "A ver quién pagará el aviso a los 6.000 clientes que tenemos", apunta.

El edil del PP Francisco Pérez pidió ayer al Gobierno municipal que aplique "sensibilidad y soluciones imaginativas" en el cambio de nombres, tratando de retocar placas sin cambiar por completo los nombres. Aseguró que acatan la ley (su partido votó en contra en el Congreso), pidió que se eviten molestias a los vecinos y que no se caiga en "injusticias" entre unas vías y otras.

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