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La menor insiste en que la zona excavada es donde Miguel dijo que escondió a Marta

La ex novia del joven ratificó ante la Policía su versión a pesar de que la búsqueda del cadáver no ha tenido éxito

el 01 oct 2009 / 19:36 h.

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Las excavadoras extrajeron la tierra del cauce cegado del Arroyo Caño Ronco durante seis horas

La joven de 14 años con la que Miguel vivía cuando se produjo el crimen de Marta del Castillo insistió ayer ante la Policía en que sólo sabe lo que ya contó hace dos semanas, cuando desveló que el joven le había dicho que habían dejado el cadáver en un descampado de Camas. La chica, citada para aclarar unas llamadas telefónicas, reiteró su versión pese a que el cuerpo no se ha localizado.

La ex novia de Miguel había sido citada para preguntarle sobre unas llamadas telefónicas en una comparecencia que duró algo menos de una hora, según confirmó el abogado de la menor, Francisco de Asís Molinos. Sin embargo, según fuentes del caso, una vez allí la joven reiteró que el lugar en el que se ha estado buscando es donde Miguel le dijo que habían escondido el cuerpo, manteniendo así lo que reveló a la Policía hace dos semanas, a pesar de que el cadáver de Marta no haya sido encontrado. En esa última declaración, en la que varió el relato que había mantenido hasta entonces, la joven aportó datos nuevos como que Miguel había abandonado su casa de Camas la madrugada del 24 al 25 de enero, cuando Marta murió, diciéndole que iba a ver a su hermano a su piso de la calle León XIII. Pero el joven se dejó el móvil en Camas, lo que justificaría que el tráfico de llamadas que se produjo esa noche lo situara todo el tiempo en esa localidad, donde los repetidores de telefonía situaban su móvil.

En su declaración, la menor señaló una zona muy concreta del arroyo Caño Ronco de Camas, situado a tan sólo unos 50 metros de su casa, que fue rastreada de inmediato. Los agentes inspeccionaron primero ese lugar, adentrándose en los cañaverales y explorando luego todas las canalizaciones subterráneas cercanas, durante diez días. El grupo de Subsuelo pasó muchas horas "metido en el fango y en la porquería" que contenían esos conductos de aguas fecales, en condiciones incluso peores que las que sufrieron en las búsquedas del río y del vertedero de basura, enfatizaron ayer fuentes cercanas a la investigación, que recordaron que se recorrieron más de dos kilómetros de vías subterráneas, como ya publicó este periódico. Pero no hallaron nada. Al hablar con los vecinos supieron que en aquel momento estaba abierto un cauce falso del arroyo, que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir rellenó de tierra días después. Por eso, para curarse en salud, informaron al juez del caso, al que remitieron un informe que contenía fotografías de todos los sitios en los que se había buscado.

El magistrado ordenó reabrir esa zanja y dos agujeros en los que se habían depositado los escombros de la obra. Tras seis horas levantando tierra con tres excavadoras sin encontrar el más mínimo indicio, el jefe del dispositivo de búsqueda, el comisario Manuel Piedrabuena, dio por concluidos los trabajos el miércoles. La Policía está convencida de que el sitio que señaló la menor ha sido revisado minuciosamente, e incluso se han mirado los alrededores, por lo que no queda nada por inspeccionar.

Críticas del padre. Pese a esta nueva gestión, sobre la que los investigadores no albergaban grandes esperanzas pero que se llevó a cabo con la filosofía de no escatimar esfuerzos ante cualquier posibilidad de devolver el cuerpo de Marta a su familia, el padre de la joven fue ayer, de nuevo, durísimo con la Policía. Antonio del Castillo consideró "una fantasmada" y una actuación "de cara a la galería" la búsqueda que se realizó el miércoles en Camas, insistiendo en que "se han realizado cuatro agujeros para cubrir el expediente".

"Eso no es buscar, buscar es otra cosa", prosiguió Del Castillo, que solicitó a la Policía que abra la zanja "por completo y deje al descubierto la tubería que atraviesa la zona", pues "lo que no puede ser es que digan que van a iniciar la búsqueda y que ésta únicamente dure seis o siete horas", obviando que en realidad el rastreo ha durado 12 días, aunque durante los diez primeros no se hizo público.

El ADN de la silla de ruedas está en los puños. La silla de ruedas que supuestamente usó Miguel Carcaño para sacar el cuerpo de Marta del piso de León XIII, sólo tiene restos de la joven en las empuñaduras de la misma. Hasta ahora había trascendido que en la silla, que perteneció a la madre de Carcaño, la Policía había localizado ADN de Marta, pero no el lugar exacto en el que fueron localizados estos restos.

Las pruebas realizadas por los investigadores hallaron los restos biológicos de la joven sólo en las empuñaduras, donde también se han encontrado restos de Miguel Carcaño. Esta precisión hace casi descartable la opción de que la joven fuera transportada en la silla, ya que hubiera sido más probable localizar los restos en el asiento. Sin embargo, el hecho de que el ADN esté en los puños significa que la joven tuvo que manipular la silla en algún momento.

Esto podría coincidir con el dato que ofrecía el hermano de Carcaño, Javier Delgado, en la entrevista concedida el miércoles, en la que dijo que la silla estaba en el cuarto que usaban de trastero y que tenía "dos dedos de polvo por encima". Por lo que, si Marta fue transportada en ella es probable que en el asiento no hubiera una capa de polvo.

Máxime cuando la silla fue requisada por los agentes de la investigación en el registro realizado en el domicilio de Carcaño el 30 de enero, seis días después de los hechos. En el registro se tomaron otras pruebas, como la cazadora manchada de sangre de Marta, que fue la clave para la detención de Carcaño y para su posterior confesión.

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