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"La mezquita me persigue"

Unos 800 vecinos recorrieron ayer San Jerónimo para rechazar la posibilidad de que se construya un templo musulmán. Uno de ellos lideró la misma protesta en Los Bermejales

el 12 nov 2009 / 22:14 h.

Los manifestantes recorrieron las calles del barrio

"La mezquita me persigue", se lamentaba ayer Ángel Bordas, abogado y vecino de San Jerónimo, que participó en las movilizaciones para que la comunidad islámica no construyera una mezquita en Los Bermejales, donde él esperaba conseguir una VPO. Finalmente lograron frenar el proyecto de mezquita, pero a Ángel le dieron la vivienda en San Jerónimo... donde los musulmanes han recalado en busca de suelo privado para levantar su templo al retirarles el Ayuntamiento los terrenos públicos que les había ofrecido en Los Bermejales y en La Cartuja. Fue a raíz de una sentencia judicial... ganada por la asociación de vecinos de Los Bermejales, que él mismo apoyó.

Conchita Rivas, la presidenta de esa asociación, Bermejales 2000, también estuvo presente ayer simbólicamente: envió un texto de apoyo e insistió en que "en una democracia no debemos consentir que se hagan cosas sin consensuar con los vecinos".

Bordas fue una de las 800 personas que se manifestaron anoche, saliendo de la plaza de la Media Luna y recorriendo el barrio, en una protesta más prolongada que concurrida. Pasaron por la calle Marruecos, donde la comunidad islámica baraja un solar para la mezquita junto al cementerio inglés y el monasterio de San Jerónimo.

"Queremos mostrar el rechazo a la posible construcción de una mezquita cerca de nuestras casas", dijo Lourdes Moreno, de la asociación San Jerónimo-Alamillo, en un manifiesto leído al final de la protesta."El alcalde dijo que no se iba a construir cerca de las viviendas y el solar está pegado a la Papachina", decía Manuel Elena. Por eso había pancartas con el lema "Alcalde, cumple tu palabra".

Los asistentes pedían que ese solar albergue colegios, un parque, un centro cívico o social o cualquier otro servicio "más necesitado en el barrio que una mezquita". El argumento es calcado al que esgrimían en Los Bermejales. Si bien es cierto que, tras desecharse la idea de construir allí el templo musulmán, los vecinos no han vuelto a manifestarse ni una sola vez para reclamar esos otros servicios.

Lourdes Moreno sentenció que, tras el cementerio, la depuradora o los tanatorios, el barrio ya tiene suficiente: "no queremos que San Jerónimo sea un barrio marginal con todo lo que no quieren los demás". Por eso instó a "seguir luchando porque no sabemos qué intenciones tiene la comunidad islámica para hacer la mezquita".

Esa duda movía a otros vecinos, como Aurora Sánchez, de 70 años, también vecina de la Papachina, que pedía: "Si la ponen más lejos mejor, porque nos quitan ese peso", y señalaba que "va a haber mucho jaleo, con los rezos y toda la gente que venga".
Su cuñada, que prefería no identificarse, aseguraba que "no es racismo, porque ya convivimos con ellos, pero quieren hacer un complejo muy grande, con cafetería y escuela de árabe, y no sabemos las consecuencias que puede tener eso. Una está asustada por todos sitios".

Algunos vecinos admitían que la "falta de información" sobre el proyecto está causando enfrentamientos, después de que otro grupo de vecinos de este barrio obrero de 11.000 habitantes, con una tasa de extranjeros del 28%, se haya mostrado a favor de garantizar la presencia de cualquier religión, como garantiza la Constitución, y haya alertado del apoyo que movimientos de ultraderecha como Democracia Nacional dan a quienes se oponen a la mezquita. "Es verdad que está habiendo enfrentamientos entre vecinos y eso no trae nada bueno", admitía Manuel Elena.

Al paso de la manifestación, dos vecinos del barrio, de raza negra y religión musulmana, decían no entender el rechazo.

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