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La misma liga

Qué enemigo el verano: la temperatura de las noches, el aburrimiento de las noches. Bostezaba yo anteayer entre la cena y la hora de dormir cuando me apeteció recuperar alguna película de las de horita y media y se acabó, y revolví entre los deuvedeses...

el 16 sep 2009 / 05:08 h.

Qué enemigo el verano: la temperatura de las noches, el aburrimiento de las noches. Bostezaba yo anteayer entre la cena y la hora de dormir cuando me apeteció recuperar alguna película de las de horita y media y se acabó, y revolví entre los deuvedeses hasta topar con Antes de amanecer. Llámenme cursi: me reconozco en el azúcar, en la cubierta de fotonovela, cuánto disfruté con esa historia de amor increíble.

En Antes de amanecer Ethan Hawke, en su etapa post oh capitán, mi capitán, guapo a rabiar, coincide en un tren con Julie Delpy, en un personaje que acumula todos los tópicos franceses: él se baja en Viena, ella continúa hasta París, conversan en la cafetería y se demuestran chispeantes y ocurrentes, ella interrumpe su trayecto hasta que el avión de él parta. En una noche se enamoran, cenan y cenan, se conocen, aseguran no disponer de efectivo para hotel pero encadenan bares, se pelean, quién sabe qué más. No alcanza los cien minutos, pero entretiene y te ronronea otros cuantos más. No pretende inscribirse en la historia, deduzco que su presupuesto no alcanzaría para el catering de muchas otras producciones norteamericanas, pero es digna e inteligente; o al menos a mí, en una noche de verano, me lo pareció.

Necesitamos bisagras: libros que nos permitan desconectar sin esconder su portada, filmes para echar un rato sin morir de la vergüenza. Y si se escriben y se ruedan bien, si se graban e interpretan bien -saltemos al teatro, a la música-, aplaudamos tanto como ante lo sublime. Me llama la atención cuando algún autor de best sellers -y no quienes se aplican a la escritura con solvencia, sino quienes facturan los peor redactados- descalifica a grandes obras, complejas y densas, subrayando que ésa no es su liga. Se equivocan: quizá unos vistan la camiseta del Real Madrid y otros la del Zaragoza, pero el azar demuestra que en ocasiones gana uno, pierde el de más allá, empatan. Se trata de firmar un buen partido, una película con la que emocionar, un libro que deleite?

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