Economía

La mitad de los parados andaluces lleva más de dos años sin encontrar trabajo

La EPA muestra un alza interanual del 9,32% entre quienes acumulan más tiempo sin empleo, y eso casa con el traslado del paro desde los jóvenes hacia los mayores.

el 26 jul 2014 / 11:00 h.

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De los 1.338.500 parados andaluces que seguían sin encontrar  trabajo en el segundo trimestre de 2014 –aquí se excluye a quienes trataban de acceder por vez primera al mercado laboral–, 620.300 (un 46,34 por ciento) acumulaban 2 años o más persiguiendo un empleo, un 9,32 por ciento por encima de un año antes y casi ocho veces los contabilizados en el mismo periodo de 2008 –entonces, los 78.800 representaban el 14,2 por ciento del total de los desempleados de la comunidad–. DESEMPLEO TRIANA Otros 256.800, el 19,18 por ciento, llevaban entre 1 y 2 años rastreando un puesto sin conseguirlo, un 16,01 por ciento interanual menos, mientras que 167.300 acumulaban entre seis meses y un año (-22,03 por ciento) y 294.100 arrastraban menos de seis meses (-0,7 por ciento). Son datos cotejados por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía a partir de la EPA. Se trata de cifras que revelan una creciente dificultad para reincorporarse al mercado laboral una vez perdido el empleo, y esta evidencia casa también con dos intepretaciones de la EPA. Una: el traslado de desempleados que aflora desde los tramos de edad inferiores hacia los superiores –373.800 de los 1.400.300 parados andaluces tenían entre 16 y 29 años, un 14,81 por ciento menos con respecto al periodo abril-junio del pasado año; 573.600 había entre los 30 y los 44 años, un 1,2 por ciento más; y 451.000 en la horquilla de entre 45 y 65 años, un 2,24 por ciento superior–. Y dos: la desgana creciente al buscar trabajo por las continuas puertas laborales cerradas, ese para qué voy a explorar más si no hay nada de nada. En concreto, la Encuesta de Población Activa muestra una pérdida progresiva de la confianza de los parados en el SAE al buscar trabajo. Tan sólo el 16,27 por ciento aseguró en el segundo trimestre del año que el rastreo laboral lo ejecutaba a través de este servicio público, un porcentaje que suponía menguar aún más el ya de por sí bajo que la estadística revelaba en el mismo periodo de 2008 (justo con el arranque de la crisis económica): 32,75 por ciento. Por su parte, el 29,69 por ciento respondió que había contactado con una oficina de empleo pública por motivos distintos a los considerados en las formas activas –éstas son: inscribirse con la finalidad de encontrar un trabajo, informarse de posibles ofertas o porque recibió una propuesta de trabajo de la oficina–. Para que se entienda: o vas a buscarlo o esperas que te lo busquen. Aquel nivel también se recortó desde el 32,51 por ciento del año de partida. Así, el 20,14 por ciento de los encuestados dijo que aguardaba la llamada de una oficina de la red pública con una oferta laboral bajo el brazo, un porcentaje inferior al 38,17 por ciento arrojado en la comunidad autónoma un sexenio atrás, a tenor de las series del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Consultar con la familia, los amigos o un sindicato es la opción mayoritaria, con el 88,65 por ciento –los porcentajes no suman 100 porque a la pregunta de cómo está buscando empleo caben varias respuestas–, similar al 87,18 por ciento del segundo trimestre de 2008. Tras esa elección se sitúa el contacto directo con las empresas: un 83,11 por ciento, subiendo desde el 75,88 por ciento de partida –por ejemplo, ir a depositar el currículum vítae–. La caída a la mitad de la creencia en el SAE para buscarse la vida no estuvo acompañada de un empuje de igual envergadura de las oficinas privadas de colocación –entre ellas, las Empresas de Trabajo Temporal–. El 18,72 por ciento acudió a las ETT, tres puntos por encima del porcentaje (15,73 por ciento) declarado en 2008. No en vano, el Gobierno andaluz ha rechazado adherirse al Acuerdo Marco del Ministerio de Empleo con las agencias privadas de colocación para la inserción de parados, al considerar que no cabe recortar dinero de los servicios públicos de empleo para financiar un negocio privado. Sorprende el incremento del rastreo a través de la prensa y otras vías menos planificadas. En efecto, el 58,13 por ciento de los encuestados contestó que trataba de encontrar una ocupación «consultando, mirando o escuchando las ofertas en prensa, radio, televisión, tablones, farolas, etcétera», frente al 47,11 por ciento de hace seis años. Un 34,43 por ciento de los parados comentaban que ponían ellos mismos los anuncios, más del doble (16,67 por ciento) que en el segundo trimestre de 2008. El derrumbe de las ofertas de empleo queda palpable en la siguiente comparación. En el periodo abril-junio de 2008, el 12,61 por ciento había realizado exámenes o entrevistas, el 23,21 por ciento esperaba los resultados de una solicitud y un 1,21 por ciento aguardaba el listado de una oposición. Seis años después, los porcentajes respectivos quedan en 5,95 por ciento, 0,19 por ciento y 15,43 por ciento. Curioso es, en cambio, que disminuya la porción de parados que, como método de autoempleo, indagan establecerse por su cuenta. Un 0,86 por ciento ha buscado medios los medios para ello (terrenos, local, maquinaria, etcétera) y un 1,04 por ciento comentó que había hecho gestiones para obtener permisos o licencias. Un sexenio atrás, un 1,02 y un 1,29 por ciento, respectivamente.

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