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La modernización

Es tozuda la realidad devolviéndonos una y otra vez a la verdad cotidiana pese a los intentos propagandísticos gubernamentales, hábilmente distribuidos a través de unos medios de comunicación quizás poco relacionados con el mundo exterior, algo autárticos...

el 15 sep 2009 / 23:45 h.

Es tozuda la realidad devolviéndonos una y otra vez a la verdad cotidiana pese a los intentos propagandísticos gubernamentales, hábilmente distribuidos a través de unos medios de comunicación quizás poco relacionados con el mundo exterior, algo autárticos en los análisis sobre el desarrollo regional, económico y social, de Andalucía.

Si no hubiese televisión nacional ni parabólicas, si no existiesen las agencias de noticias nacionales e internacionales, si aún no hubiese llegado Internet abierto al mundo, si no existiesen las líneas aéreas y las vacaciones, si no supiésemos inglés o cualquier otra lengua de comunicación universal (el catalán no vale para estos casos), si sólo hubiese viajes de ida hacia fuera pero no de retorno, si hubiera una verja que rodeara el campo de Andalucía, estaríamos viviendo en la mejor tierra del mundo. Pero como todo ello es imposible, vivimos en la mejor tierra? de Andalucía.

Se hizo la primera modernización de Andalucía, que consistía en nuestra incorporación al contexto internacional como región de futuro -que es como poesía en tanto realidad endulzada y no como canción protesta-, y nos empezaron a contar la segunda, que, como las canciones de Estopa, tiene la misma música y la misma letra, para que no nos olvidemos de que se trata del mismo gobierno, con primera y segunda marchas.

Enfrascados en esta música, vienen desde fuera -malditas fronteras permeables? a decirnos ahora que no saben nada de modernización, pero que de las ocho provincias andaluzas, siete se encuentran entre las diez ultimas de España (son en total 50) en cuanto a desarrollo. Desde siempre el mal vino de fuera, de más allá de los Pirineos, pero esto ya es excesivo: medir nuestro desarrollo con parámetros europeos e incluso mundiales, cuando la verdad es que como en Andalucía, en ningún sitio. Suerte que sólo se refieren a indicadores como educación, paro, consumo, modelos de transporte e ingresos por familia, es decir, a aquello que distingue a un pueblo desarrollado de otro que no lo es. Qué sabrá la ONU de lo que es vivir en Andalucía. Aquí los traía yo.

Consultor de comunicación

isidro@cuberos.com

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