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La ‘movida’ de la movida

Ni el botellódromo de Monteseirín, ni la Caja Mágica de Zoido, ni el refuerzo policial. El Ayuntamiento lleva años tratando sin éxito de compatibilizar el derecho al ocio y al descanso

el 21 oct 2014 / 09:55 h.

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botellon Ni Sevilla es Madrid ni estamos en los ochenta, pero bien podría aplicársele a la capital hispalense el famoso estribillo de Los Refrescos. Aquí hay movida. Unos la disfrutan y otros la sufren. Este fenómeno, expresado en distintas modalidades –desde el botellón a los veladores, pasando por las concentraciones a las puertas de los bares del centro–, ha acompañado la vida nocturna de la ciudad en las últimas décadas sin que ninguno de los sucesivos gobiernos municipales haya conseguido poner fin a sus molestias, pese a los esfuerzos, que suelen concentrarse y coincidir con los periodos cercanos a los procesos electorales. En las últimas semanas han vuelto a aparecer críticas entre algunos vecindarios, sobre todo del centro, debido a los ruidos y suciedad que genera esta variedad de ocio. La respuesta dada por el_Ayuntamiento, que no difiere en mucho a lo propuesto por la oposición, ha consistido en reforzar la presencia policial y tratar de hacer cumplir las ordenanzas que tratan de minimizar los efectos de la marcha juvenil. Sin embargo, ninguno de los partidos que habitan la casa grande ha propuesto alternativa alguna que permita compatibilizar la movida con el derecho al descanso. Enterrado ya el proyecto de botellódromo en la Cartuja, del que ya reniega incluso el_PSOE, que fue quien lo ideó y construyó en el pasado mandato, la estrategia municipal en esta materia parece clara. Ya lo dijo recientemente el alcalde, Juan Ignacio Zoido: «No se puede tomar alcohol  en la calle, salvo en los establecimientos totalmente reglados, y eso  es lo que hay que cumplir». Tres años atrás, sin embargo, sí que había otras propuestas, tal y como ayer recordó Izquierda Unida, que echó en cara al regidor hispalense el incumplimiento de su propio programa electoral. En 2011, el PP planteaba crear la Caja Mágica de Sevilla, que conllevaba «la reestructuración de la zona de marcha de la ciudad ofreciendo otras actividades»: áreas integrales de ocio nocturno juvenil, alternativas al botellón, acción del voluntariado para la convivencia en la noche de Sevilla. También se hablaba de instalar urinarios públicos. un plan de consulta y participación juvenil para los problemas de este colectivo, constituir una mesa por la convivencia en la noche o «la sustitución de sanciones pecuniarias, en caso de vandalismo, por trabajos de voluntariado». IU trasladará al gobierno local, en la comisión de ruegos y preguntas, una batería de preguntas relativas a todas estas promesas «de  las que no sabemos nada», según denunciaba su portavoz, José Manuel_García, que se mostró convencido de que de haber salido adelante estos proyectos, los  actuales problemas derivados del botellón y de la movida o no  existirían o se habrían reducido notablemente. Cuatro años antes, en 2007, el PP ya sugirió otras posibles soluciones. En aquella campaña electoral, el entonces candidato Zoido abogaba por crear una zona de «ocio de calidad» en la Avenida de la Raza, vigilada por policías jóvenes y con escenarios para actuaciones musicales. No obstante, en estos tres años de gobierno, los populares han optado por otro modelo. El Ayuntamiento replicaba a IU que su apuesta ha sido fomentar actividades para jóvenes como la Noche en Blanco, el programa de formación artística Operación Talento, que cuenta con una afluencia de público  de 1.600 personas en cada edición, con conciertos en horario nocturno en  espacios municipales, o los certámenes de creación joven. También destacó la programación juvenil de la Casa de los Poetas, festivales, jornadas de teatro, un ciclo de jazz en el Parque  de María Luisa, actividades  deportivas. Pero más allá de las medidas preventivas o policiales, la complejidad de este tipo de ocio, y la dificultad de encauzarlo desde los poderes públicos –pese a los repetidos intentos– lleva a plantearse si realmente es posible atajarlo en su conjunto. La Plataforma por el Derecho al Descanso lleva años denunciando estas situaciones y combatiendo contra el ruido y la inacción municipal. Su presidenta, Dolores Dávila, protagonizó la pasada década una de las batallas ciudadanas más implacables que se recuerdan contra el anterior equipo de gobierno, logrando numerosos avances para los residentes del centro, que consiguieron desplazar las botellonas a enclaves menos molestos. Sin embargo, hoy por hoy, a la vista de las recientes denuncias vecinales en la Alfalfa, el Arenal y Plaza de Armas, esos avances parecen haberse perdido. «El problema de la movida nunca ha desaparecido del todo», recuerda esta líder vecinal, que pide distinguir entre las variedades de casos que se dan. «Tenemos la botellona clásica, más instalada en polígonos industriales, en la que los chavales van con sus bolsas a beber. Luego está lo que pasa en el  Casco Antiguo, Triana o Los Remedios, donde el problema son los bares y los numerosos veladores._Aquí hay locales que funcionan como auténticos estancos de alcohol, donde uno se compra la copa y se la toma en la calle. Eso atrae mucho ambiente, incluidos algunos jóvenes que se suman con sus propias botellas». Entre las zonas afectadas por este segundo tipo de ocio nocturno, Dávila cita la Alfalfa, el Arenal, la calle Betis, Marqués de Paradas, la Macarena... Este último problema ha sido el que ha centrado la atención de la opinión pública en las últimas semanas. ¿Pero por qué ahora? «Esta situación se ha agravado sobre todo desde primavera, porque el Ayuntamiento está dando muchas licencias de veladores. En cualquier parte de la ciudad aparece de pronto un local con terraza, incluso en zonas acústicamente saturadas», relata la presidenta de la plataforma, que no se olvida de otro motivo. «También es cierto que estamos en precampaña electoral y la oposición empieza a poner el acento en este asunto, aunque es cierto que el PSOE ha estado atento a la movida en estos tres años, contactando con nosotros en varias ocasiones». Sin embargo, el hecho de que los focos se centren de pronto en una zona en concreto, como ha pasado con la Alfalfa, también tiene otras consecuencias. «Estos dos últimos fines de semana toda la Policía ha tomado el centro, dejando el resto de la ciudad sin agentes. Nosotros hemos llamado mucho por botellones y ruido en la zona del Capote, y ni siquiera se presentaron. Todo para que el alcalde consiguiera el lunes el titular de que la Alfalfa y el Salvador ya no había ruidos». A juicio de Dávila, además de leyes y ordenanzas, deben establecerse protocolos policiales que permita cubrir toda la ciudad. «Claro que hay que cumplir las normas, pero para eso hace falta que los inspectores trabajen los fines de semana por las noches para que vean si los locales cumplen los reglamentos. Si hay que pagar horas extras, que se haga, o que se organicen mejor los turnos. Ese es el trabajo de un alcalde», añadió. Desde el PSOE, su líder Juan Espadas viene reclamando al consistorio más presencia policial, hacer cumplir las ordenanzas y diálogo con las partes implicadas: vecinos, hosteleros y jóvenes. Ayer, en una visita al polígono industrial Navisa, volvió a hablar de la movida, rechazando que se instale en estos parques empresariales, «porque están dirigidos a la actividad económica, no al ocio». Preguntado sobre qué alternativa propone entonces, aseguró que su proyecto lo presentará antes de las elecciones, aunque avanzó que será fruto del diálogo.

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