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La movilización como asignatura pendiente

Los representantes de alumnos de la Universidad de Sevilla se ponen como reto recuperar el espíritu combativo con el que se cerró el curso pasado.

el 18 oct 2012 / 14:57 h.

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La fuerte y espontánea movilización con la que se cerró el curso pasado parece haberse esfumado con el comienzo de éste. Algo más de 300 estudiantes de los más de 60.000 que hay en la Universidad de Sevilla han acudido esta mañana a la asamblea convocada en los jardines de Geografía e Historia. Según el reglamento, no se ha logrado el quorum necesario de un 5% de los estudiantes, por lo que las decisiones adoptadas no pueden ser vinculantes. No obstante, miembros del Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla han aclarado que "se ejecutarán las decisiones de la asamblea porque lo contrario sería darle la espalda".

Han sido los propios asistentes los que han puesto el dedo en la llaga y han expresado en voz alta el temor de los máximos representantes estudiantiles: el desánimo ha hecho mella en los estudiantes. Estos han dado la espalda al Cadus al no apoyar el segundo paro académico entre el 12 y el 16 de noviembre . Solo seis de los 25 centros lo hubieran secundado según el resultado de las asambleas de centros. Por eso, el Cadus ha machacado una y otra vez durante la reunión de hoy el mensaje de que el paro de diez días convocado al final del curso pasado , y que le costó a la Universidad de Sevilla más de un disgusto hasta el punto de que el rector planteó la necesidad de revisar el reglamento en el que se recoge este derecho , sí sirvió. Gracias a esas movilizaciones "hemos logrado que la subida de las tasas en primera matrícula sea solo de un 3%". Según esta versión, dicho paro torció la mano a la Junta, a la que algunos delegados de alumnos acusan de ejercer la misma política de recortes que el Gobierno del Partido Popular.

"La derogación de las leyes se consigue con una lucha continua. No lo veáis como una utopía porque es posible", ha exclamado ante los asistentes Nerea Álvarez de Tena, portavoz del Cadus. Pero su sueño se ha topado con la realidad por boca de algunos de los alumnos asistentes. "Aquí hay muy poca gente. Estamos dando una mala imagen", ha reconocido un alumno. "Yo soy delegada y he informado a mis compañeros de esta asamblea. Pero no veo a nadie de mi clase. Yo puedo concienciar, pero no obligar", ha afirmado una alumna. "Yo quiero manifestarme pero no quiero perder mis clases. Estoy en el último año de la carrera", ha apostillado una estudiante de Derecho.

El sentir parece ser unánime: las medidas impuestas por el ministro Wert (al que se ha pedido que dimita y que sea declarado persona non grata, como han hecho ya en otras universidades) no gustan a nadie, pero tampoco los estudiantes están por perder muchas clases y poner en peligro sus estudios. Detrás de todo esto hay una cruda realidad: a partir de las segundas matrículas, los precios se elevan considerablemente, las familias empiezan a pasar serios apuros económicos (el 40% de los andaluces han dejado la clase media y se han instalado al borde de la pobreza según los datos de la Red andaluza contra la pobreza y la exclusión social) y la cuantía de las becas empiezan a ser irrisorias.

Ante este panorama, la asamblea universitaria de esta mañana ha tomado una determinación: conseguir recuperar el espíritu combativo con el que se cerró el curso pasado y que pilló por sorpresa incluso al Consejo de Alumnos, como éste mismo ha reconocido públicamente. Y todo en un tiempo récord: antes del 14-N, día que los sindicatos mayoritarios han escogido para hacer la segunda huelga general a Mariano Rajoy. Previamente, entre el 8 y 12 de noviembre se llevarán acciones encaminadas a ir calentando el ambiente, entre las que se encuentran clases en la calle. No se descartan después del 14-N manifestaciones semanales con las que "mantener vivo el espíritu de lucha".

Aunque minoritarios, también ha habido momentos para los mensajes más ideológicos. Varios de los asistentes han insistido en que los paros académicos son menos efectivos que una huelga porque "no se puede confrontar ni hacer piquetes" y han reclamado que los estudiantes de la Universidad de Sevilla se unan a la "lucha" de los sindicatos de clases.

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