Economía

La muerte anunciada de los Astilleros

Ávila insiste en que la Junta apoyará, si aparece, un proyecto que evite el cierre.

el 17 sep 2011 / 19:23 h.

Trabajadores de Astilleros, tras enterarse del cierre el pasado viernes.

La vida de Astilleros de Sevilla ha estado en la últimas décadas vinculada a la lucha social. Para muchos de los pocos que allí quedan -apenas 100 frente a los más de 2.400 de principios de los ochenta, a los que había que sumar los operarios de la industria auxiliar- el vínculo con la factoría no es sólo laboral, sino también familiar. De ahí una batalla tan encarnizada cuando, por ejemplo, se planteó por primera vez el cierre de la factoría, en 1995. Hubo un tiempo en el que padres e hijos coincidían en la planta trabajando. Ocho siglos de historia naval pesan mucho, pero hace ya tiempo que entendidos en el tema advertían de que era difícil su continuidad, a pesar del apoyo de la Administración andaluza.

Ahora, hay tres barcos en las gradas de Astilleros, tres barcos que los armadores encargaron y ya no quieren, pero que los trabajadores aseguran que pueden venderse en el mercado si se consigue financiación. Y esa es precisamente la palabra clave. En los casi dos años que la Junta ha estado buscando inversores para reactivar el trabajo en la factoría, se ha chocado una y otra vez contra la pared. Muchos de los empleados se lamentan de que justo ahora, cuando sí hay trabajo, lo que falta es el dinero. Exactamente lo contrario de lo que ha sucedido en muchos momentos de la histórica industria naval sevillana.

Al drama laboral se une el social. Y es que las listas del paro de Sevilla van poco a poco engordando y esto es una estocada más. 212.022 desempleados había en agosto. Quizás en octubre haya que sumar 101 más procedentes de Astilleros. Un milagro en forma de inversor es lo único que podría salvarla. Y eso es algo difícilmente probable, sobre todo después de que un armador chipriota que había encargado dos barcos al astillero había anunciado su rechazo a adquirirlos.

Ya lo dijo el viernes, pero ayer la Junta volvió a defender su actuación. Así, el consejero de Economía, Innovación y Ciencia, Antonio Ávila, aseguró que "queremos seguir" con los trabajadores de Astilleros de Sevilla y sus familias "viendo cuál es la posible salida" ante el probable cierre y apuntó que, "si hay proyecto industrial, la Junta puede apoyarlo, si no hay proyecto industrial, la Junta no puede ir más allá de lo que sean medidas de apoyo sociolaboral".

Ávila recordó que se trata de una empresa privada "que tuvo una mala gestión privada y que ha merecido la atención en los dos últimos años de la Junta una vez entra en concurso y tiene una administración concursal, en la que hemos estado interviniendo y apoyando en todos los frentes".

Mientras tanto, los trabajadores de la factoría continuaban ayer encerrados en las instalaciones para llamar la atención sobre su situación. A ellas se acercó el secretario general de CCOO en Sevilla, Alfonso Vidán, para trasladar su apoyo a la plantilla.

Y no será la única forma de protesta. Los trabajadores aprobarán mañana en asamblea un calendario de movilizaciones para dar a conocer su situación a la opinión pública, aunque la masa laboral no sea la de otros tiempos, cuando sus barricadas eran famosas en la ciudad.

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