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La mujer de Bretón supedita el cara a cara con su marido a lo que diga el juez

El abogado del padre de los niños desaparecidos cree que ese encuentro sería “positivo” aunque la solicitud de entrevista aún no se ha solicitado.

el 30 nov 2011 / 23:01 h.

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Sigue sonando la posibilidad de un encuentro en prisión entre José Bretón y su esposa, Ruth Ortiz, pero para que se produzca el cara a cara debe solicitar ella la entrevista y autorizarla él. Bretón permanece en la cárcel desde el 21 de octubre por desaparición de menores y simulación de delitos después de que perdiera de vista a sus hijos Ruth, de seis años y José, de dos, el 8 de octubre en el parque Cruz Conde.

"Siempre he creído que sería positivo" este encuentro, dijo ayer el letrado de Bretón, José María Sánchez de Puerta, quien aseveró que a su cliente "no lo veo hablando con rencor" hacia su mujer. De momento, esa solicitud "no consta".

Desde Huelva, la portavoz de la familia materna, Esther Chaves, insistió en que Ortiz estará a lo que disponga el juez y la Policía para encontrar a sus hijos, declaró. La portavoz apuntó que lo único que a ella le interesa es "saber dónde están Ruth y José, porque han pasado ya más de 50 días y no sabe cómo están, si están enfermos, si comen, o quién les da el beso de buenas noches". Cree que el nuevo secreto de sumario puede ser "beneficioso para la investigación".

Bretón "se ha venido abajo" tras conocer que el juez José Luis Rodríguez Lainz ha decretado secreto de sumario, según dijo el abogado a la entrada de la prisión. Destacó que Bretón tiene "ojeras y está demacrado y desanimado" por la evolución de la investigación judicial, a la vez que comentó que "tenía esperanza" en que prosperara una petición de libertad que ha echado por tierra el secreto sumarial. A su defendido "le están presionando por todos los lados encima de que tiene esta carga" y ha añadido que en la prisión "le están haciendo la vida imposible.

Según fuentes del sumario consultadas, "se ha abierto un nuevo caso". Hasta ahora, tanto el juez como la Policía Nacional han tratado de demostrar de alguna manera la versión ofrecida una y otra vez por Bretón. El punto clave de este giro se encuentra precisamente en la finca de Las Quemadas Altas, de los abuelos paternos de los pequeños.

Fue el mismo José Bretón quien llevó hasta este lugar a los agentes investigadores. Las fuentes consultadas afirman que existen fundadas sospechas de que se ha tratado de una "maniobra de despiste" por parte de Bretón, que habría contado con la colaboración de una o varias personas para llevarse y esconder a los niños mientras todos los focos apuntaban a la parcela.

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