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Cultura

"La música debe fluir del corazón, si sólo toco notas me siento farsante"

el 27 ene 2012 / 21:47 h.

El músico Fahmi Alqhai es el director del grupo Accademia del Piacere y responsable del Festival de Música Antigua de Sevilla.

Fahmi Alqhai (Sevilla, 1976) está convencido de que, de no haber nacido aquí, sería un músico completamente diferente. A quien le cueste creerlo no tiene más que escuchar la pasión que pone en cada interpretación.Literalmente, se despeina. Además de llevar lejos a su grupo -la Accademia del Piacere- dirige desde hace cuatro años el veteranísimo Festival de Música Antigua de Sevilla y, para redondear su filiación local -esa misma que parece escatimar su nombre, de origen sirio- está embarcado en Las idas y las vueltas, un proyecto que marida flamenco y músicas pretéritas y para el que ha contado con el visto bueno del todoterreno cantaor Arcángel.

-¿En qué momento se le ocurre conectar, de forma práctica, música antigua y arte jondo?
-Tenía la idea desde hacía mucho tiempo. Siempre me ha sorprendido la manera en la que fluye el diálogo entre ambos mundos. Y, francamente, la Accademia del Piacere, al ser un grupo de aquí, era el conjunto más autorizado para abordar el asunto. El primer padrino del proyecto fue el Festival de Granada y... a día de hoy va viento en popa. Estoy convencido que el disco va a a ser un gran éxito.

-Parte de la justificación de la aventura es conectar con sus raíces, ¿no?
-Evidentemente. La música que más escucho es el flamenco, así que este proyecto va muy directo al corazón. Hacía mucho tiempo que a los músicos no se nos ponía el pelo de punta haciendo música. Todo el grupo ha entrado a saco. Ha sido una gozada.

-¿Está al tanto de la polémica sobre la autoría ideológica de Las idas y las vueltas que mantiene con usted el pianista y compositor David Hurtado?
-Lleva un año molestando con esta historia y enviando e-mails a los programadores que nos contratan. Las ideas no tienen patrón ni dueño. Y no hace falta ser un genio para entender que el flamenco tiene la raíz en la música ibérica popular de los siglos XVII y XVIII. Reconozco el trabajo musicológico que los hermanos Hurtado han realizado, aunque no comparto muchas de las cosas que dicen. Además, no somos los únicos que hemos profundizado en este ámbito.

-¿Piensa abordar alguna vez la música siria por aquello de completar su árbol genealógico musical?
-Es una asignatura pendiente. Es una música que reconozco y que me gusta escuchar. Pero me queda lejana y tampoco quiero que la Accademia se encauce por la senda de un repertorio mixto, a medio camino entre la música antigua y la étnica.

-En todo caso lo que no podrá negar es que Las idas y las vueltas es el programa más comercial de cuantos ha emprendido...
-Es cierto que es un proyecto que nos ha permitido ser recibidos por otro público más allá del de la música antigua. También se acerca a nosotros gente que viene de escuchar música popular. Pero nuestra intención nunca ha sido la de abrir mercado. Hemos llegado aquí por pasión y amor a una idea. Luego resulta que la cosa ha funcionado. Sin embargo, su éxito no me hace desistir de la idea de que es la música antigua la que nos mueve como intérpretes.

-Cuando hace cuatro años le nombraron director del Festival de Música Antigua de Sevilla (Femas) el puesto se convirtió en un reto para usted. Ahora imagino que le habrá tomado cariño al cargo. ¿Temió por él cuando el PP entró en el consistorio?
-Tiene razón, le he cogido cariño al puesto y le he perdido un poco el respeto y el vértigo que me produjo al comienzo. Ahora me siento muy cómodo como responsable del Femas. Es más, es un gustazo trabajar en él. Y por la fase personal y artística que estoy atravesando en mi vida -ya no colaboro con nadie, ni siquiera con Jordi Savall- puedo dedicarme mucho más al festival. -

- El Femas es un encuentro municipal. Y a usted lo nombró el PSOE. ¿Ahora... con el PP?
-No estoy metido en política y no sabía si me iban a echar o no. Por suerte se han fijado en el trabajo que hemos venido haciendo y aquí estamos.Seguimos adelante. Además hay algo que tengo que agradecer mucho al PP, y es permitir que tengamos un equipo propio que trabaje para el Femas. Era una reivindicación mía desde hacía mucho tiempo atrás.

-¿Pensó en dimitir cuando el PP sugirió hacer del Festival de Música Antigua una bienal?
-Es un festival municipal y pueden hacer lo que quieran con él. Puedo entender que la Bienal de Flamenco sea bienal por su presupuesto y por la anchura del proyecto, pero el Femas, si no es un festival con tres millones de euros de presupuesto, ha de seguir siendo anual. De lo contrario hubiera perdido público y presencia en la ciudad. Literalmente, se hubieran cargado el Femas.

-¿Por dónde pasa la vocación de internacionalizar el Femas que usted expresó en la presentación de la edición de este año?
-Se trata de venderlo fuera e introducirnos en las asociaciones de festivales internacionales. El centroeuropeo es capaz de coger un avión y pasarse dos semanas en Sevilla para disfrutar del Femas. Si logramos eso se estará beneficiando a la ciudad y atrayendo a un tipo de turista que todavía es marginal para nosotros.

-¿Qué diría a quienes critican que su grupo tenga presencia en el festival que usted dirige?
-Es una condición que puse para dirigir el Femas. La Accademia es uno de los grupos más importantes de España y sería una pena que no pudiéramos tocar en Sevilla. Además no rompemos la saca del festival.

-Su pareja es alemana, ¿ha pensado alguna vez en recoger las violas y cambiar de país?
-No lo voy a negar. En España o se hace de una vez la Ley de Mecenazgo o los músicos lo vamos a tener muy crudo. Aquí al patrocinador se le busca pero no se le ofrece nada a cambio. Al contrario que en países como Francia, Alemania o Inglaterra. Allí la Ley de Mecenazgo hace que los músicos y las empresas salgan ganando.Se implica a unos con otros.

-¿Tanto carácter imprime la ciudad como para conseguir que el sonido de la Accademia tenga un sello propio?
-Cuando vamos por Europa nos damos cuenta que la gente no está acostumbrada a escuchar música como se la damos nosotros. Yo no me siento bien si salgo a tocar y pienso que la música no ha trascendido la partitura. Tengo que sabérmela de memoria, saber que es mía, que sale del corazón, si no, me siento un farsante. Esta forma de ser implica tu origen. Cuando lo que tienes son 300 días de nubes y lluvia y 65 de sol estoy seguro que, entonces, la música se vive de otra manera.

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