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La música gana a los pitos

Este año las protestas no armaron demasiado ruido. La más sonada fue la que protagonizaron unos 150 músicos en el Parlamento contra los recortes presupuestarios. Los funcionarios casi ni se notaron

el 28 feb 2011 / 20:15 h.

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Músicos protestaron ayer a las puertas del Parlamento.

Un 28-F es siempre un día festivo, pero cuando luce el sol tanto como ayer lo parece aún más. Mientras los sevillanos que no estaban de Puente tomaban las calles de la ciudad con sus bicicletas y los veladores se iban llenando, políticos, premiados, invitados y periodistas asistían a la agenda oficial de actos por el Día de Andalucía. En la programación extraoficial, las tradicionales protestas aprovechando el 28-F no hicieron este año demasiado ruido. Mucho tuvo que ver el blindaje policial, más severo que en otras ocasiones. La protesta más sonada, en sentido literal, fue la que protagonizaron unos 150 músicos andaluces contra los recortes presupuestarios. Los funcionarios, en cambio, casi ni se notaron. Los artistas colocaron sus atriles y tocaron con mucho acierto piezas de Strauss, Brahms, Bizet o Mozart a las puertas del Parlamento. Tan bien sonaban sus violines que lograron hacer sombra a la interpretación simultánea del himno de Andalucía en la Cámara.


También el PA, sin representación parlamentaria, quiso tener su minuto de gloria y rodeó el Ayuntamiento de Sevilla con una bandera verdiblanca de 300 metros. No hubo grandes ausencias en el pleno institucional de la Cámara: estuvieron, entre muchos otros, la hija de Blas Infante, María de los Ángeles, los líderes sindicales, Manuel Pastrana y Francisco Carbonero, y el presidente de la CEA, Santiago Herrero, que por primera vez no asistió al Teatro de la Maestranza porque no se premiaba a ningún empresario.


Desde el Maestranza, políticos y premiados hicieron el paseíllo a pie hasta San Telmo, que volvió a acoger la copa de la Junta tras varios años de celebración en los Alcázares. Por el camino, los únicos políticos a los que la gente paraba fueron, como no, los más conocidos: Alfonso Guerra, flamante Hijo Predilecto de Andalucía, y Rosa Aguilar, antes consejera y ahora ministra de Medio Ambiente. Al primero le felicitaban por el premio y él respondía que las medallas "le pesan mucho al cuello". A la exalcaldesa de Córdoba, la más besada por conocidos y extraños, le dedicaban piropos como "gana usted más en persona". El otro ministro andaluz, Manuel Chaves, fue también muy buscado en los jardines de San Telmo. Bajo el sol de mediodía, mientras el educador social Jorge Morillo repartía rosarios entre los presentes, en los corrillos de políticos y periodistas el tema estrella fue la oleada de encuestas que dan la victoria al PP.

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