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La negociación sobre el futuro de Altadis encalla tras dos años

El alcalde apostó por la expropiación pactada o no, pero no hay avances.

el 07 ago 2010 / 19:54 h.

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El cierre de la fábrica de Tabacos acabó con 33 años de tradición cigarrera en Sevilla.

En 2008, la multinacional Altadis propuso al Ayuntamiento utilizar la antigua fábrica de Juan Sebastián Elcano como centro comercial que incluía lofts, oficinas y centro cultural, algo que el Consistorio rechazó de plano porque el Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) no permite esos usos. Desde entonces, las negociaciones entre la tabacalera y Urbanismo han sido nulas, pese a que los responsables municipales apostaron a mediados de 2009 por llegar a una expropiación pactada o no.

El delegado de Urbanismo, Manuel Rey, admitió a esta redacción que la situación del edificio sigue estancada: "Aquel suelo está calificado como industrial singular y el alcalde tiene muy claro que la empresa no puede lucrarse tras cerrar una fábrica que era rentable. Construcción de viviendas no se va a producir, pero es verdad que es un lujo para la ciudad contar con un espacio de estas características sin uso junto al río. Sería contradictorio e incoherente acceder a una serie de peticiones que han hecho ellos, pero está claro que hay que ponerse a hablar".

"En septiembre de 2008 -prosiguió Rey- solicitaron una reunión y se les dijo lo qué tenía cabida y lo que no. Se podía ser más o menos generoso, pero siempre dentro de los márgenes de la calificación que tiene y, desde luego, no se podían hacer viviendas. No se van a hacer modificaciones del plan en este sentido".

El PGOU recoge que los 31.095 metros cuadrados de superficie de la fábrica deben tener un uso industrial singular, esto es, que en ellos sólo caben factorías, talleres artesanales, servicios avanzados, viviendas adscritas al edificio industrial, garaje y equipamientos públicos. A lo sumo, podría albergar oficinas públicas, de ahí que la Consejería de Turismo de la Junta se interesase en su día por el edificio. También lo hizo la de Educación, que busca suelo en Los Remedios desde hace años para paliar la carencia de colegios.

Otro de los usos planteados por vecinos y colectivos sociales es el de un museo del tabaco con la figura de Carmen como protagonista, pero Altadis no ha estado muy dispuesta a aprovechar su vinculación con la ciudad.
Tres años después del cierre de la fábrica, este valioso suelo junto al río sigue vacío y requiere de un acuerdo entre la multinacional y el Ayuntamiento. Ni siquiera arrancó un supuesto proceso de expropiación que sería muy largo.

En primer lugar, la Gerencia de Urbanismo tendrá que cambiar el PGOU (aprobado en 2006) para modificar la calificación de esos suelos si es que quiere darle otros usos, como el educativo. Después vendría la expropiación, justificada en el interés público, del edificio entre el puente de Los Remedios y el de San Telmo. Lo que está por ver es si la multinacional y Urbanismo llegan a un acuerdo para que este proceso no se eternice en los tribunales.

Paradójicamente, el Ayuntamiento sí ha renunciado a expropiar la ribera de la calle Betis a las concesiones de hostelería privadas y, después de tres intentos fallidos, aparcó el proceso para hacerse con Tablada.

Según fuentes de Altadis, la empresa pretende extrapolar los acuerdos firmados en otras ciudades para recalificar sus suelos. En concreto, ha planteado que Sevilla siga los pasos de La Coruña. Allí se selló una expropiación pactada: el Ayuntamiento hizo VPO en gran parte de la antigua fábrica y compensó a Altadis con parcelas en el propio recinto que, finalmente, las vendió a un constructor para hacer pisos.

En Valencia, la antigua tabacalera es ya suelo municipal y, a cambio, Altadis recibió terreno dentro y fuera del recinto industrial también para construir viviendas. En San Sebastián, en cambio, la multinacional vendió directamente su edificio al Consistorio. En Tarragona, en enero de 2008, el Gobierno local adquirió 60.00 metros cuadrados en desuso que serán utilizados para albergar un museo y una zona verde. Para rentabilizar la operación, Altadis se quedó con 8.000 metros cuadrados destinados a pisos, parte de VPO, así como logró la permuta de 38.000 metros cuadrados fuera del recinto de la antigua factoría donde también se podrán levantar pisos.

Lo que está claro es que Altadis intentará velar por los intereses de sus accionistas. Eso sí, los responsables de la multinacional admiten que ya se ha perdido "mucho tiempo". Y es que, quizás, la crisis urge a obtener beneficios, aunque no sea el mejor momento para vender ni para construir ante la grave crisis financiera.

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