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La niña de Camas ratifica su confesión

Sabía que Miguel había matado a Marta del Castillo a las pocas horas de haber cometido el crimen, y así se lo contó al juez del caso. Rocío, la menor que salía con el autor confeso, declaró en el juzgado, donde ratificó lo que ya contó el lunes a la Policía: el 24 de enero su novio volvió muy nervioso y con sangre en el chandal, que él mismo lavó.

el 15 sep 2009 / 23:57 h.

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Sabía que Miguel había matado a Marta del Castillo a las pocas horas de haber cometido el crimen, y así se lo contó ayer al juez del caso. Rocío, la menor que salía con el autor confeso, declaró en el juzgado, donde ratificó lo que ya contó el lunes a la Policía: el 24 de enero su novio volvió muy nervioso y con sangre en el chandal, que él mismo lavó.

Pocas horas después de que Marta del Castillo hubiese muerto, Rocío, la que entonces era novia de Miguel Carcaño, lo sabía todo. Tal y como adelantó este periódico el pasado miércoles, la menor admitió ante la Policía que su novio le había confesado el crimen, 45 días después de que éste fuera cometido, y ayer lo ratificó ante el juez que investiga el caso.

La menor confesó porque no podía soportar la presión de haber mentido en varias ocasiones a los investigadores -incluso apareció en televisión diciendo que no sabía nada-. Con sólo 14 años ha sido capaz de ocultar que Miguel le contó que había matado a Marta de un golpe en la cabeza tras discutir con ella. Luego, ayudado por Samuel Benítez y El Cuco, también menor de edad, se deshizo del cuerpo de la joven tirándolo al río Guadalquivir. En un principio, le explicó que lo había llevado hasta la pasarela de Camas en moto, pero terminó confesando que fue con un "transporte" ante la incredibilidad de su novia, con la que convivía en Camas. En el lugar de los hechos, también estaba su hermano Javier, aunque no participó, según el relato del joven.

Miguel volvió a Camas sobre las 22.50 horas, "muy nervioso" y temblando, aunque le dijo a Rocío que era por el frío de la moto. Ella asegura que le vio una mancha de sangre refregada en el pantalón del chandal, que era de color blanco, y que fue él mismo quien lo lavó en la bañera de la casa. Ya por la mañana, fue la abuela de la joven la que lo metió en la lavadora con el resto de la colada.

El autor confeso del crimen se acostó, según cuenta su novia, y se levantó pasadas las cuatro de la madrugada cuando la abuela de la joven le despertó para que se fuera a trabajar. Este testimonio deja en el aire la posibilidad de que Miguel saliera de madrugada de la casa para deshacerse entonces del cuerpo, mientras la familia dormía, aunque la Policía le da más credibilidad a que tiraran el cadáver sobre las 22.30 horas.

El nuevo testimonio de la joven supone una prueba contra El Cuco, Samuel y Javier, ya que incrimina a los tres, pese a que estos mantienen su inocencia -los dos primeros tras negar su declaración inicial-, aunque fuentes del caso apuntaban ayer que la menor incurre en contradicciones, como las horas en las que Miguel recibió llamadas al móvil y el hecho de que su abuela dice que la ropa del joven estaba seca y no mojada. De momento, la Fiscalía de Menores no la va a llamar a declarar por encubrimiento, ya que ella no ha destruido pruebas. Tampoco hay fecha para que declare ante el juez de Menores, que sigue la causa contra El Cuco.

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