La niña madre de Lebrija vive acosada por los medios de comunicación, incluso extranjeros

Existe en Rumanía una vieja costumbre de no mostrar en público al recién nacido hasta que no haya cumplido la cuarentena. Pero lo que no es normal es que su madre, su abuela y toda su familia tengan que encerrarse para protegerse, para tener un poco de intimidad.

el 04 nov 2010 / 18:40 h.

La niña madre cubierta con un pañuelo es conducida por su familia a su vivienda.
El caso de la niña de 10 años y originaria de Rumanía que dio a luz el pasado 26 de octubre en el hospital de Jerez de la Frontera a un bebé de 2,9 kilos y que vive en Lebrija está levantando tanta polvareda mediática que ayer se seguían agolpando cámaras, fotógrafos y demás periodistas a la puerta de su vivienda. Entre ellos, incluso reporteros extranjeros, como los del Daily mail, llegados expresamente para llevarse una fotografía de la niña con su hija. Entre la sorpresa ética y el amarillismo, en el fondo del escenario mediático sólo hay dos niñas, una con 10 años y otra con 10 días, que se sienten indefensas, abrumadas y acosadas tras la puerta de su vivienda, en un bloque de pisos donde viven en su mayoría inmigrantes, tanto rumanos como marroquíes.


Tras unas primeras horas de desconcierto en el revuelo de la noticia, la familia de las menores, es decir, la madre y otros parientes, se negaron a recibir visitas de los servicios sociales del Ayuntamiento de Lebrija, pero finalmente accedieron a ello durante la tarde del pasado miércoles, cuando incluso fueron reconocidas por un pediatra en el centro de salud. También a primeras horas de ayer recibieron la visita de dos asistentas del equipo de menores de servicios sociales que estuvieron en el interior de la vivienda media hora.

El Ayuntamiento de Lebrija emitió un comunicado a media mañana en el que informaba de una investigación acerca del "arraigo" o no de esta familia en el municipio, "ya que ni la menor ni su familia directa figuran en el padrón".

En efecto, una rumana que entraba y salía del domicilio durante la mañana de ayer, familiar de las menores, insistía en su torpe español en que no pedían nada, y que la familia más directa sólo esperaba que se fueran de allí los periodistas. Sí manifestó que la menor llegó a Lebrija hace unas tres semanas, coincidiendo con la celebración de una boda, y que de momento "está bien" con sus familiares, después de haberse separado de su pareja en Rumanía, de 13 años, según la versión de sus parientes. Eso sí, entre los otros vecinos de la calle nadie sabía nada ni había visto nunca a la menor.

El Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, se refirió de nuevo ayer al caso y afirmó que "no es normal" que una niña de esa edad sea madre, por lo que reclamó un seguimiento de la familia y del bebé, así como apoyo psicológico para la menor. "No podemos asumir como algo normal que una niña de 10 años tenga un hijo... Da igual si es rumana, noruega o española", aseveró, al tiempo que recordó que, "al margen de las costumbres", ser madre a esta edad "puede costarle la vida". Cabe recordar que en la provincia nacen al año una media de 10 bebés de madres de menos de 14 años.

La Fiscalía de Sevilla, por su parte, abrirá un expediente al objeto de "proteger" tanto a la madre como a su bebé, pero "no para perseguir delitos". En este sentido, fuentes del ministerio público consultadas por la agencia Europa Press dejaron claro que "no se trata de unas diligencias de investigación" contra sus padres "ni contra nadie".

La Consejería de Bienestar Social también mantiene abierta una investigación sobre la situación de la familia, si bien su titular, Micaela Navarro, reconoció ayer que "la situación es tan compleja que no es fácil llegar a una conclusión rápida cuando lo que tenemos es la declaración de entorno". Según la información facilitada por la familia, llegaron hace poco tiempo para asistir a una boda que realmente se celebró y están en Lebrija de forma temporal. Sin embargo, algunos vecinos afirman que llevan varios meses asentados aquí.

El Ayuntamiento de Lebrija ya confirmó que la preadolescente no estaba escolarizada ni había sido atendida por ningún médico en el pueblo antes de su hospitalización. "Según la madre, el seguimiento del embarazo se le hizo en Rumania, pero le hemos pedido la documentación y tampoco nos la han aportado", reconoció la consejera, quien añadió que ahora esperan información del consulado. También quiso dejar claro que, independientemente de si en Rumania es normal que una niña de 10 años tenga un hijo "en España no lo es", por lo que la Junta de Andalucía "no descarta" ninguna actuación en este caso, aunque alertó de la necesidad de ser prudentes y pidió respeto para su intimidad.

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