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La niñera acusada de dejar morir a un niño no llamó a la Policía por miedo

el 15 sep 2009 / 19:13 h.

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Se marchó para distraerse un rato con una amiga, pero al final fueron 48 horas en las que el menor discapacitado que cuidaba falleció deshidratado. La niñera, que se enfrenta a diez años de prisión, dijo ayer en el juicio que perdió las llaves en una discoteca y que nunca pensó que el niño podría morir. Sin papeles, no avisó a la Policía por miedo.

"Pensé que podía estar mal o enfermo, pero nunca que Jaime podía morir". Entre lágrimas, la niñera boliviana acusada de abandonar y dejar morir a un menor -que sufría parálisis cerebral- explicaba ayer al jurado popular que la está juzgando por qué no avisó a nadie de que había salido y que no podía entrar en la casa, donde el niño permaneció casi 48 horas solo, muriendo deshidratado.

Los padres del pequeño, que tenía ocho años, se habían ido a Ceuta el 26 de agosto de 2006 porque tenían una celebración familiar. A la vuelta, dos días después, se encontraron con que el niño estaba solo, tumbado en su cama, "porque no podía moverse", a punto de morir. Rápidamente lo llevaron al Virgen del Rocío, pero falleció por parada cardiorrespiratoria.

La niñera, Irene C.C., se había marchado la noche del 26 de agosto "a casa de una amiga", después de dejar al niño "dormido" tras tomar la cena y su medicación. "La madre me había dicho que una vez que se dormía no se despertaba", dijo la acusada, de origen boliviano. Cuando llegó a casa de la amiga, ésta estaba con otra bebiendo y ella se sumó, ingiriendo "un litro de cerveza". Aunque dijo que no quería, al final acabó en una discoteca en la que continuó bebiendo. Allí conoció a un joven ecuatoriano al que entregó las llaves porque él le pidió "algo significativo para asegurarse que no me iba a ir", pues ella le dijo que tenía que marcharse a su trabajo, donde llevaba dos meses como interna.

Al salir del servicio, el joven ya no estaba. "Sentí miedo porque si acudía a la Policía podían repatriarme a mi país", pues no tenía papeles, y no quería volver porque se marchó huyendo del "recuerdo" de un tío que la violó a los ocho años. La acusada, cuya letrada dijo que "tiene pocas luces", comenzó entonces a buscar al chico, sin éxito, pese a que llegó a conseguir el que creía que era su móvil. A partir de ese momento, su "obsesión era encontrar la llave y volver". Sin embargo, no fue así, pues, tras 21 llamadas, el móvil no era el del joven que tenía la llave y tampoco pudo localizarlo por la Macarena, donde él vivía. Incluso relató que fue a buscarlo a varias panaderías, pues él le dijo que trabajaba en una, y a una cancha de baloncesto "a la que van los ecuatorianos".

Así pasaron dos días, sin que le dijera a nadie que en la casa estaba el niño solo. Lo único que contó fue que había perdido las llaves. De hecho, a lo largo del interrogatorio el fiscal le fue puntualizando todas las ocasiones en las que pudo pedir ayuda, a lo que ella respondía: que su obsesión era encontrar la llave, que tenía miedo o, a veces, incluso ni contestaba.

la madre. En la sesión de ayer, también declaró la madre del pequeño que aseguró que no entendía "cómo se puede tener la sangre fría de dejar morir de hambre y sed a un niño". La mujer, que tiene otras tres hijas, dijo que confiaba "plenamente" en la joven, pese a que llevaba dos meses en la casa porque "había demostrado mucho afecto con mi hijo" y porque era muy disciplinada. Además, explicó que la contrató porque venía recomendada por una hermana de una fundación religiosa.

La mujer relató que la niñera nunca le dijo que tenía miedo de quedarse sola con el pequeño, como minutos antes había afirmado en el juicio, porque sino "ni me hubiera ido", ni tampoco la habría contratado. También desmintió que el niño necesitara cuidados especiales, pues "era como un bebé, no hablaba y ni se movía". Además, afirmó que en las cuatro llamadas que hicieron a la joven durante el fin de semana, siempre decía que el niño estaba bien y que la última vez que hablaron, poco antes de volver, estaba llorando, pero "me dijo que era porque había muerto su madre que estaba en Bolivia", por lo que incluso se apresuró para regresar antes.

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