Cultura

La noche soñada de Alameda

Pepe Roca y los suyos ofrecen un concierto único el próximo jueves en la Casa Palacio de Salinas, en el que invitarán a subir al escenario a los miembros originales de la banda y a Eduardo Rodríguez Rodway, de Triana

el 25 nov 2014 / 16:00 h.

Pepe Roca, un corredor de fondo del rock andaluz dispuesto a vivir un concierto memorable junto a sus nuevos y viejos compañeros. / Carlos Hernández Pepe Roca, un corredor de fondo del rock andaluz dispuesto a vivir un concierto memorable junto a sus nuevos y viejos compañeros. / Carlos Hernández Aunque lleva toda la vida subido a los escenarios, Pepe Roca no ha perdido esas cosquillas que anticipan un gran concierto. Y mucho menos ha dejado de sentirlas ahora, cuando está a punto de vivir una gran noche con su grupo de siempre, alameda. Noche andaluza es el título del concierto que ofrecerá la legendaria banda de rock andaluz el próximo jueves en la Casa Palacio de Salinas, dentro del ciclo Música Emoción, y donde se darán cita nada menos que los miembros fundadores de Alameda junto a la formación actual, así como otros invitados especiales. «Proponemos algo que tiene todas las características de lo que se anuncia: un concierto exclusivo», comenta el cantante y guitarrista. «No será un recital más de Alameda. Por primera vez, y seguramente será la única, todos los fundadores del grupo, excepto el fallecido Manuel Marinelli, subirán a escena con los miembros actuales. El pasado y el presente de un grupo con veintitantos años de trayectoria», añade. Una casa palacio como emplazamiento, «con el público muy cerca, lo vamos a tener casi encima», adelantan, será otro de los atractivos de esta cita que pretende de paso rendir un homenaje a otro buque insignia del rock andaluz, Triana. «Éramos muy amigos, y queremos que Eduardo Rodríguez Rodway se suba con nosotros», añade Roca. Alameda, en su formación de 1979. / El Correo Alameda, en su formación de 1979. / El Correo En cuanto al repertorio, adelanta que «va a ser íntegramente de Alameda, con algunas salvedades. Vamos a procurar elegir los temas más sensibles y significativos, Aires de la Alameda, Matices, Amanecer en el Puerto, pero también otros como Sangre caliente o Lamentos, que nunca hemos tocado. Quizás hubo que esperar a este momento para hacerlo», dice. «También he elegido cinco temas de Triana para homenajearlos. Creo que su música tiene que sobrevivirles mucho tiempo, el pueblo la ha hecho suya, y va más allá de una época concreta. Y también sigue la gente acordándose de nuestra música, se ha transmitido de generación en generación y es algo que me produce un legítimo orgullo, porque no tengo edad de vanidades». Eso ha sido también una marca de Pepe Roca y Alameda. El músico suele recordar una frase de Paco Toronjo –«Quien dice mucho yo soy, es porque no tiene quien le diga tú eres»– para mantener los pies en el suelo, pero también es consciente de que él y los suyos hicieron historia. «Claro que es maravilloso que después de tantos años pueda haber un público movilizado para nosotros. Pero me llena de alegría, no de vanidad», insiste. Y lo mismo ocurre cuando gente como Alejandro Sanz le llama maestro –«¡ojalá fuera yo su discípulo!», exclama– o Manolo García reconoce la influencia que tuvo sobre él. Los reconocimientos, en todo caso, los entiende para el rock andaluz en general, una música que sigue viva. «Sinceramente, espero que no se fosilice. Está muy bien cantar El lago, Rumor, Hijos del agobio, Tu frialdad… Y con Alameda igual, ¿cómo nos bajamos del escenario sin cantar los temas que todo el mundo pide? Pero hay una etapa que la gente desconoce y que me parece muy digna», comenta Roca. «Sea como fuere, el rock andaluz sigue vivo en muchos artistas y grupos, no como fotocopias ni con la misma fórmula, pero notas la influencia, como se ve que Paco de Lucía ha influido a cualquiera que aspire a ser guitarrista». Cuando se le pregunta si cree que de alguna manera se le ha negado el pan y la sal a Alameda en Andalucía, Roca hace una mueca. «No quisiera criticar, la vida lleva el camino que lleva y hay que adaptarse a ella. A niveles populares es lógico que se vayan quemando etapas, pero creo que en un momento dado se ninguneó nuestra música. Fuimos un movimiento importante y de pronto parecía como si no hubiésemos existido… pero nuestra labor no está en reivindicar, sino en seguir haciendo música con el talento que la Naturaleza nos haya dado. Yo no trabajo para satisfacer mi ego, sino para transmitir y estar contento con lo que hago». ¿Ha cambiado mucho Sevilla desde aquellos años dorados del rock andaluz? «La ciudad entera ha cambiado», asevera Roca, «aunque también la perspectiva que te da la edad. Cuando empecé a conocer el movimiento musical de Sevilla, estaba adelantado un montón de años al resto del país. Piensa que teníamos a los Smash, a Lole y Manuel, a Pata Negra, y un montón de sitios donde bullía la música, convivencias en el Parque de María Luisa… Nuestro recuerdo de aquello tiene que ver con la edad que teníamos y la etapa que atravesábamos. La ciudad, sin duda, ha cambiado, pero la esencia no. Sigue habiendo gente joven con un gran talento». Roca mira atrás, pero también hacia delante. Comenta que acaba de estrenar una obra de teatro sobre Machado, cuya vigencia le impresiona –«cada vez que el actor recita algo, te quedas con la boca abierta», asegura–, y sigue confiando en el poder del arte para cambiar las cosas. «Lo que ocurre es que la forma de reivindicación ahora es distinta. Pero la gente nueva está dando la batalla, porque hay que darla. Yo ya posiblemente carezco de la energía, pero en la medida que pueda, la daré también. El único consejo que puedo darle a los chavales es que no se resignen, porque es posible cambiar: nosotros con su edad lo hicimos. Que perseveren». Y aunque dice que siempre ha sido «un mal vendedor», no se resiste a invitar a todo el mundo al concierto del jueves: «lo digo de corazón, creo que será algo irrepetible, exclusivo. Llevamos un mes trabajando, mucha gente va a pasar por ese escenario, y trataremos de conseguir lo que promete el ciclo, emocionar. Es muy probable también que se filme y se grabe. Pero lo seguro es que merecerá la pena», apostilla.

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