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La nueva esclusa del Puerto se llenará de agua del río en agosto

Aunque estaba previsto para el pasado mes de abril, la inundación con el agua del río Guadalquivir de la nueva esclusa del Puerto será finalmente en agosto para que a final de año la nueva infraestructura esté en marcha.

el 16 sep 2009 / 06:02 h.

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Aunque estaba previsto para el pasado mes de abril, la inundación con el agua del río Guadalquivir de la nueva esclusa del Puerto será finalmente en agosto para que a final de año la nueva infraestructura esté en marcha.

Esto fue lo que explicó ayer a esta redacción el presidente del Puerto hispalense, Manuel Fernández, que asistió por la mañana a una visita a la nueva presa con representantes de la Confederación de Empresarios y de la Cámara de Comercio de Sevilla. A su juicio, en el mes de agosto se llenará la esclusa, "si bien se podría haber hecho antes".

No en vano, los planes pasaban por inundar la nueva infraestructura en el mes de abril, pero el complejo proceso se ha retrasado. Lo que sí se mantiene es el plazo para que la esclusa esté lista: a final de año.

De esta forma, la presa -con una inversión de 163 millones de euros y 350 metros de longitud por 35 de anchura- se llenará gracias al desvío del agua del Guadalquivir hasta la zanja de más de 35 metros ya construida. Así se podrá poner a prueba la solidez de la estructura.

El proceso de llenado o inundación supone una tarea ingente, ya que es necesario desviar parcialmente el discurrir del río, a base de añadir tierra en la zona de su cauce actual, de forma que el agua entre en el nuevo macro-canal de la esclusa. Este proceso es el más delicado de cuantos han de afrontarse antes de la apertura de la esclusa, que la Autoridad Portuaria de Sevilla confirma que será a finales del presente año. Una vez lleno, el río volvería a su ser natural.

La obra se completa con la colocación de tres puentes -dos para tránsito rodado y uno para ferrocarril-; para soportar ese peso, añadido al del agua, se han inyectado 15 millones de kilos de acero para el hormigón armado y se han colocando unas barras a modo de barreras, que se adentran 20 metros en la tierra, y que servirán también como "antepuerto" para que se detengan los barcos antes de enfilar la esclusa. Sobre el terreno, además, se generan al día mil metros cúbicos de hormigón -300.000 en total-, necesarios para atender las 50 hectáreas urbanizadas con el proyecto.

También se han diseñado acueductos con cuatro galerías embebidas en los muros, por las que se procede al llenado y vaciado de la esclusa; así se equilibran los niveles a ambos lados de las puertas, mediante la apertura de puertas dobles que se botaron en Astilleros.

En la construcción han trabajado de forma directa 200 empleados, a los que se suman los trabajadores de Bilbao, Valencia y Luxemburgo, que han elaborado algunas partes del proyecto.

A finales del pasado mes de marzo, la Autoridad Portuaria organizó unas jornadas de puertas abiertas a las que asistieron decenas de ciudadanos e incluso se celebró un concierto de la Banda Municipal en medio de cuenco de la nueva esclusa, que permitirá el paso de buques de más calado, al tiempo que protegerá a la ciudad de Sevilla de inundaciones o riadas.

La entrada de grandes cruceros se doblará en 2011

Una de las gran- des ventajas de la nueva esclusa, que podría estar lista a final de este año, es que podrán entrar en Sevilla buques de más calado, de ahí que el presidente de la Autoridad Portuaria, Manuel Fernández, estime que en 2011 se duplique el número de cruceros que entrarán en la capital. Así lo explicó a esta redacción Fernández.

Una vez que la antigua esclusa pase a la historia y se inaugure la nueva, se permitirá la entrada de buques de 300 metros de eslora por 40 de manga, en vez de los de 200 por 24 que transitan a día de hoy. Sólo las puertas de la esclusa, construidas en el Astillero de Sevilla, son de 40 metros de longitud, una altura de 17 y 22 metros y 6 y 5 metros de anchura. Si se pusieran juntas abarcarían la superficie de un campo de fútbol.

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