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La nueva etapa en las relaciones Junta-Ayuntamientos

Menos mal que el consejero de Gobernación, Luis Pizarro nos ha sacado de dudas ya que si no, nos hubiéramos llevado una impresión equivocada ante el nuevo escenario en el que nos encontramos con una Junta de Andalucía dispuesta a la colaboración y al entendimiento con todos los alcaldes, sean del color político que sean.

el 16 sep 2009 / 08:12 h.

Menos mal que el consejero de Gobernación, Luis Pizarro nos ha sacado de dudas ya que si no, nos hubiéramos llevado una impresión equivocada ante el nuevo escenario en el que nos encontramos con una Junta de Andalucía dispuesta a la colaboración y al entendimiento con todos los alcaldes, sean del color político que sean.

"Es un momento de Estado, del diálogo del Gobierno con todos los alcaldes. Es la hora de la negociación, no de la confrontación", señala Pizarro en referencia, en general, al objetivo de alcanzar un gran pacto para sacar adelante las principales leyes que afectan a la política local y, en particular, para normalizar las relaciones administración autonómica-ayuntamientos andaluces.

Viniendo de quien viene, este planteamiento cobra un especial significado máxime cuando procede de alguien que, debido a su responsabilidad orgánica en el PSOE, ha venido asumiendo con anterioridad un destacado protagonismo en la refriega política, fundamentalmente, contra el PP. Sin embargo, mucho nos tememos que este nuevo enfoque llega especialmente tarde, sobre todo, si se tienen en cuenta las muestras de rechazo que está teniendo este cambio de actitud.

VOLCADOS CON MÁLAGA

Una buena prueba de que los tiempos son diferentes lo tenemos en lo sucedido en Málaga, ciudad que ha acaparado buena parte de la atención con importantes acuerdos que supondrán una buena lluvia de millones. Su alcalde, Francisco de la Torre, del PP, ha sido el protagonista. Parece que todos los dirigentes andaluces querían hacerse la foto con él, incluyendo aquí al mismo presidente, José Antonio Griñán quien, con el consejero de Turismo, Luciano Alonso suscribió con el primer edil, un sustancioso convenio para convertir a la capital malagueña en "el principal referente del turismo de todo el Mediterráneo", que no es poca cosa, por cierto.

Una propuesta que supondrá un desembolso de nada menos que de 22 millones de euros, en su mayor parte, de la Junta. Días después era el consejero de Innovación, Martín Soler quien también compartía foto con el mismo alcalde para respaldarle en su carrera para convertir a la ciudad costasoleña en la sede de dos comunidades del Conocimiento de Europa.

ESCASAS POSIBILIDADES DE ÉXITO

A pesar, pues, de la bondad de estas apuestas, tan sólo tuvieron que pasar 48 horas para que, en medio de las altas temperaturas agosteñas, apareciera el secretario general del PP, Antonio Sanz, denunciando de forma solemne y grave la discriminación que, a su juicio, sufren los alcaldes del PP por parte de la Junta.

Esto es, si con los importantes acuerdos suscritos en Málaga el gobierno andaluz pretendía contar con el reconocimiento de los "populares" ha de llegar a la inmediata conclusión de que ha fracasado en su empeño. Tendrá que esperar a una mejor ocasión, incluso, para lograr la mayor, esto es, el consenso en relación a las leyes locales.

De todas formas, el cambio de actitud es de agradecer por parte del ciudadano que asiste en más de una ocasión atónito a determinados cruces dialécticos que sólo consiguen que se aleje, aún más, de la política.

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