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La obra de la SE-40 corta dos carriles de la autovía de Utrera

Los desvíos, que afectan a 900 metros de la vía, continuarán al menos hasta final de noviembre.

el 30 oct 2011 / 19:32 h.

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Colocación de la plataforma que enlaza la autovía de Utrera con la SE-40.

El enlace de la SE-40 con la autovía de Utrera (A-376) enfila una nueva fase de obras para que esté lista dentro de los plazos fijados por el Ministerio de Fomento , que aseguró que esta obra, correspondiente al tramo 2 de la futura ronda de circunvalación, se abriría al tráfico en los primeros meses de 2012. Tras un verano en el que se han acometido una serie de desvíos que prácticamente no han tenido incidencia en la circulación, la obra ha entrado en una fase en la que la autovía de Utrera tendrá que verse limitada a un solo carril por sentido.

La reducción de carriles se inició el pasado 26 de septiembre y, si no se producen inclemencias meteorológicas o de la propia obra, durará hasta finales de noviembre. El enlace de la SE-40 requiere la colocación de estructuras del futuro nudo que obliga a cortar dos carriles de la vía. Son 900 metros de la A-376, entre los puntos 6,8 y 7,7 de la autovía. Mientras los carriles en dirección Sevilla permanecerán cortados, los otros dos carriles en dirección a Utrera se reparten de manera que por uno de ellos circulen los vehículos en dirección a la capital y el otro en el sentido habitual.

Pese a que el aforo de vehículos que pasa a diario por la autovía de Utrera es alto, Tráfico asegura que no se ha visto afectada gravemente la circulación en este punto, en el que se formaría una especie de cuello de botella muy proclive a las retenciones, sobre todo a la entrada y salida de los puestos de trabajos.

Ésta es la tercera vía de gran capacidad cuya circulación se ve en parte afectada por las obras de la SE-40. La primera de ellas fue en la Autovía de Madrid (A-4) en junio de 2008, aunque su incidencia fue leve ya que sólo se procedió al estrechamiento de los carriles para que se pudiera efectuar con garantías la obra de este primer enlace. Los únicos desvíos de importancia en este punto fueron por la colocación de vigas, que se hicieron de noche para no formar un colapso de vehículos. De hecho, siguen empleando esa técnica en su fase final, ya que tanto la iluminación como las señales indicativas se han colocado de noche en el último mes y medio.

Caso diferente es el del nudo de la SE-40 a su paso por la Autovía Sevilla-Málaga (A-92), sin duda el más complejo que se va a abordar en los 77 kilómetros que tendrá la ronda de circunvalación. Su construcción obligó a realizar desvíos que afectaron, como el de Utrera, a unos 900 metros, aunque el tiempo de ejecución de los trabajos fue mucho mayor. A pesar de que se calculó que los desvíos durarían un año, al final se dilataron hasta los dos años. En total eran tres carriles por cada sentido, un trayecto paralelo al actual trazado y que tendrá una parte en subterráneo justo por debajo del tronco de la SE-40.

El enlace con la A-376 corresponde al final del segundo tramo de la SE-40, que según explicó el ministro de Fomento, José Blanco, en los Diálogos de El Correo a principios de julio, estará finalizado para su puesta en funcionamiento el primer trimestre de 2012. Antes, en noviembre, está previsto que abra al tráfico el primer tramo de la ronda, que conectará la A-4, en La Rinconada, con la A-92, en Alcalá.

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