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La obra de San Telmo dejará sin parking a los autobuses turísticos

La Rábida, más que una calle, es el parking de los trabajadores de la Avenida, de la plaza de la Contratación, del hotel Alfonso XIII y de la Universidad de Sevilla. Estacionan al día más de 80 coches y una quincena de autobuses turísticos. Cuando la obra del entorno de San Telmo avance, todo cambiará. No habrá aparcamiento.

el 16 sep 2009 / 04:02 h.

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La Rábida, más que una calle, es el parking de los trabajadores de la Avenida, de la plaza de la Contratación, del hotel Alfonso XIII y de la Universidad de Sevilla. Estacionan al día más de 80 coches y una quincena de autobuses turísticos. Cuando la obra del entorno de San Telmo avance, todo cambiará. No habrá aparcamiento.

La empresa TR Construya comenzó ayer su trabajo topográfico, después de vallar algunas zonas y de instalar sus cajones de obra. A finales de semana o principios de la próxima empezará a levantar las aceras para, después repavimentar todo el entorno del Palacio de San Telmo. El objetivo del Ayuntamiento es que los jardines del Cristina y el palacio se unan y que el primer tramo de Palos de la Frontera sea semipeatonal. El problema es que los autobuses turísticos que aparcan por la zona no tienen una alternativa para aparcar. Y tampoco lo tienen los ciudadanos que trabajan o estudian en los alrededores de la Puerta de Jerez y el Prado.

Dos aparcacoches, Juan Luis y Manuel, controlan el estacionamiento desde hace 14 y 16 años, respectivamente. A primera hora de la mañana llegan los trabajadores de Correos, de la Cámara de Comercio, de los bares de la Avenida, del hotel Alfonso XIII, de los bancos de la zona... Por la tarde les toca el turno, sobre todo, a estudiantes universitarios. Los "clientes de confianza" les dejan las llaves y ellos aparcan el vehículo cuándo y dónde pueden. Cuando la obra elimine los aparcamientos será otro cantar. "No nos han informado. Perderemos nuestro empleo y tenemos familia. Queremos un puesto de trabajo, en la zona azul o dónde sea", apuntan estos aparcacoches que reciben al día entre 30 y 40 euros, la mitad del importe por aparcar (0,60), más la propina.

Los conductores, por su parte, tampoco ven solución. "No nos dan alternativas. ¿Dónde aparco? Me iré al Prado, a Viapol o a la Plaza de España hasta que también la peatonalicen. Ni el autobús ni el Metro me vienen bien", se lamentaba Manuel ayer.

Los conductores de autobuses turísticos, como Antonio Ferrón, propietario de su flota, también denunciaban ayer la falta de información. "Yo vengo de Granada y estoy aquí toda la mañana. No sé dónde tendremos que aparcar cuando esto esté en obras", criticó. Por ahora, el Ayuntamiento lo único que apuntó es que el plan de tráfico se está ultimando y que se baraja la posibilidad de que los autobuses turísticos puedan aparcar en un carril de Palos de la Frontera. Precisamente en esta vía aparcan ahora, ilegalmente, más de medio centenar de coches.

También se acumulan los autobuses delante de la puerta del Palacio, haciendo de barrera entre los jardines y el monumento, justo lo contrario de lo que se pretende conseguir. La obra tiene un presupuesto de más dos millones de euros y durará seis meses.

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