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La OCU denuncia la presencia de sustancias peligrosas en pijamas

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha encontrado sustancias "potencialmente peligrosas" en cuatro de los catorce pijamas infantiles que ha analizado para comprobar la presencia de productos químicos en la ropa.

el 15 sep 2009 / 02:16 h.

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La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha encontrado sustancias "potencialmente peligrosas" en cuatro de los catorce pijamas infantiles que ha analizado para comprobar la presencia de productos químicos en la ropa.

En concreto, se buscó la existencia de ftalatos, formaldehído, tintes peligrosos, benceno y metales pesados.

En una nota difundida hoy, esta organización de consumidores advierte de que las sustancias químicas de la ropa pueden llegar a afectar la salud de las personas.

Algunos productos químicos usados pueden entrar en contacto con la piel y causar irritación o alergias, sobre todo a los niños, que son especialmente sensibles.

Otros pueden entrar en contacto a través de la saliva, al chupar las prendas, como suelen hacer los más pequeños.

Por este motivo están prohibidas varias sustancias peligrosas y otras muchas están cuestionadas por los expertos, recuerda la nota.

Según la OCU, no es imprescindible emplear estos productos y se puede fabricar ropa de calidad sin tóxicos.

Añade que, pese a que Europa ha creado un sistema de registro, evaluación y autorización para las sustancias químicas y algunas cadenas de distribución dicen tener controles para no vender ropa con sustancias perjudiciales, no hay ninguna ley que prohíba los ftlatos y el formaldehído en la ropa infantil ni controles rigurosos independientes.

La OCU cree que reducir los riesgos para la salud es obligación de la industria y las autoridades deben velar por ello.

Por ello ha trasladado los resultados del análisis al Instituto Nacional de Consumo, al que pide una legislación que prohíba la presencia de sustancias químicas potencialmente peligrosas en la ropa infantil y más controles.

Hasta que estas medidas se desarrollen, la OCU propone al consumidor unas pautas de actuación: lavar la ropa nueva antes de ponérsela por primera vez -así se eliminará los restos de formaldehído y otros productos químicos que pudieran desprenderse durante los primeros usos de la prenda; usar preferentemente algodón -es uno de los tejidos menos irritante-; y usar un detergente líquido, incoloro y sin perfume.

El origen de la ropa (made in) no es garantía de seguridad.

Las etiquetas europeas y Öko-test sí controlan la presencia de tóxicos en los tejidos, pero son difíciles de encontrar, concluye el comunicado.

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