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Jóvenes al día

La oficina al aire libre

Una apuesta por la tierra / La inestabilidad laboral y la escasez de empleo en otros sectores hace que muchos jóvenes se dediquen a la agricultura, que, a pesar de la crisis, se mantiene segura.

el 28 nov 2014 / 19:46 h.

600_Imagen ReportajesJovenesAgricultores012Durante la última década los jóvenes se apartaron del mundo de la agricultura, muchos movidos por los altos sueldos que provenían de la construcción. Otros decidieron estudiar y apostaron por una profesión cualificada que ahora se niega a darles trabajo. Es el caso de muchos de los nuevos agricultores, que, tras experiencias frustradas de empleabilidad, recurren a la agricultura como última alternativa, pero conscientes de que se trata de una mano de obra con mucha demandada en este momento. Manuel Jesús Fernández tiene 21 años y vive en la localidad sevillana de Estepa. Desde hace dos años se dedica de forma profesional al mantenimiento de fincas de olivares y a la recogida de la aceituna de las fincas de su familia y de otros propietarios que contratan sus servicios. Desde pequeño las maquinarias agrícolas siempre llamaron su atención y acompañaba a su abuelo, agricultor de profesión, en las tareas de labranza de la tierra. A pesar de sentir una especial predilección por el campo, decidió estudiar y hacer una formación profesional de electromecánica de vehículos. Aunque ha concluido sus estudios y podría buscar trabajo en este sector, ha decidido desarrollarse de forma profesional en la agricultura. «Si me dieran a elegir entre mi profesión de electromecánico o el campo, yo seguiría apostado por el campo en este momento. El trabajo en la agricultura es mucho más llevadero que las labores de electromecánica y además son menos horas», plantea el joven agricultor. A pesar de esto, las condiciones de trabajo en el campo son duras: «Los inviernos son muy fríos y trabajar en esas condiciones no es fácil, el verano también es complicado por las altas temperaturas». Plantea que en el campo se puede ganar por una jornada de seis horas y media entre los 46 y los 50 euros, pero destaca que los días que llueve no se trabaja y, por tanto, no se cobra el día. Esto hace que en periodos de lluvia haya que permanecer sin trabajar hasta que las condiciones meteorológicas mejoren. Al preguntarle sobre si se trata de un trabajo en el que predominen los jóvenes, explica que no es lo normal, aunque cada vez hay más. «Soy el tractorista más joven que conozco, el resto está por encima de los 30 años, no es fácil encontrar a jóvenes agricultores con cargo de responsabilidad como es mi caso. Sí se encuentra cada vez con más frecuencia en las cuadrillas peones jóvenes», destaca el agricultor. También resalta el caso de jóvenes con estudios superiores que trabajan durante la campaña de la aceituna con idea de ganar dinero mientras esperan encontrar un trabajo relacionado con su formación. Para Manuel Jesús la mecanización del campo es fundamental para que sea rentable la recogida de la aceituna: «Hay que renovar constantemente las maquinarias y utensilios empleados para la recogida y el mantenimiento del olivar». Las subvenciones son muy importantes en ese sentido, según destaca: «Ayudas como la Política Agraria Común (PAC) se vuelven fundamentales para subsistir en la agricultura. Sin ella no obtendríamos beneficio ni los campos estarían cuidados durante el resto del año». Hace un año solicitó una subvención a la Unión Europea para la mejora de la mecanización de las labores en el campo: «Aún no he recibido respuesta. Se supone que te subvencionan una parte del dinero que inviertas en esa maquinaria para conseguir una mayor eficiencia en los cultivos del olivar». Los cuidados del campo son fundamentales durante todo el año para obtener el mayor rendimiento posible del fruto cosechado y contribuir a que el aceite producido sea de alta calidad en el mercado: «Tenemos que llevar un control exhaustivo de los productos que se le pueden aplicar al olivar. En la cooperativa los peritos agrícolas nos asesoran sobre el tratamiento que debe recibir el olivar y las cantidades suministradas, además del resto de labores que se realizan durante el resto del año para que llegado el momento de la recogida todo esté a punto». Entre estas tareas se encuentran el abono con estiércol, el sulfato, el regadío para los árboles de menor tamaño durante los meses de verano, realizar la poda o vareta del olivar. Como cada año el proceso de recogida se repite, aunque la fecha varía unas semanas en función de la meteorología. En septiembre se empieza con la aceituna de mesa, en lo que se conoce como verdeo. Después se continúa con la manzanilla, en lo que se denomina la negra, la primera aceituna que se lleva a la cooperativa para ser molida, seguida de la hojiblanca y la arbequina. En el momento de la recogida se estiran unos fardos bajo la copa de los olivos sobre los que caen las aceitunas que posteriormente serán transportadas hasta la cooperativa donde ese mismo día será molida y depositada en tanques esperando a que llegue el momento adecuado para el consumo del aceite. APOYO AL AGRICULTOR JOVEN. Asaja es una organización profesional agraria que trabajan en las explotaciones agrarias de forma directa. Representando tanto a propietarios y arrendatarios, como a los miembros de las familias que colaboran en las actividades de explotación. Arturo Hidalgo, técnico de la organización en Sevilla, se encarga de la Sectorial de Jóvenes, creada en 2011, un brazo articulador para paliar el problema generacional que existe en el campo. «Sólo el 5% de los agricultores en este momento tienen menos de 35 años. Se trata de una herramienta para ayudar a los más jóvenes en sus dudas e inquietudes para lograr que estén al tanto de todas las posibilidades que el campo ofrece y las ayudas de las que se pueden acoger entre otras medidas». Hidalgo sostiene que el tema de ayudas y subvenciones a jóvenes en este momento funciona muy mal, pero sí existen posibilidades de solicitarlas: «Los requisitos se resumen en tener entre 18 y 40 años, no haber sido titular de una explotación agraria, no haber sido autónomo por la rama agraria y tener una formación agraria o comprometerte a tenerla en dos años». Actualmente se nota la inquietud de los jóvenes por la agricultura pero la nefasta canalización de las ayudas impide el relevo generacional: «La falta de empleo está llevando a muchos jóvenes a intentar meter cabeza en el campo. Llevo ocho años llevando el tema de jóvenes y durante este último año se ha notado el creciente interés de estos por el sector, pero la lentitud de las ayudas los frena, sobre todo si quieren hacerse agricultores por su cuenta y no disponen de explotaciones familiares, por ejemplo». Por último resalta la complicada situación que viven los jóvenes agricultores que quieren establecerse por su cuenta, ya que el desembolso inicial en este sector es costoso, con unos costes que se sitúan en torno a los 40.000 o 60.000 euros por explotación. APUESTA POR EL ORIGEN. La Denominación de Origen Estepa es actualmente una de las más premiadas y reconocidas del mundo por la calidad de sus aceites de oliva vírgenes extra, con una trayectoria de 10 años. Surge a través del grupo Oleoestepa que necesitaba un organismo para poder proteger la reputación, prestigio y calidad de sus aceites frente a las usurpaciones que otras personas pudieran utilizar del nombre de Estepa para el aceite de oliva. Moisés Caballero, uno de los técnicos responsables de esta agrupación, explica que se trata de la única denominación de origen de aceite de Sevilla y la más exigente de toda la UE: «El pliego que deben cumplir es el más exigente, ya que tiene que superar el 4,5 de frutado». «La Denominación de Origen Estepa ha conseguido además que el 100% de su territorio trabaje bajo el método de producción integrada, un conjunto de técnicas que garantizan el cuidado del medio ambiente y la seguridad alimentaria», explica Caballero. La comarca de Estepa tiene sus 40.000 hectáreas de olivar bajo un sistema medioambientalmente respetuoso y esto habla de la calidad de sus aceites y de la pureza sus cultivos. «Estamos produciendo entre 28 y 32 millones de kilos de aceites de oliva, del cual aproximadamente un 80% es de tipo virgen extra. Se trata de unos datos altísimos e insuperables en otras partes del país», afirma. Dentro de la promoción del aceite de la comarca, también llevan a cabo aspectos como la formación, ofreciendo cursos de poda a sus agricultores y apoyando una cátedra de olivicultura en la cual ofrecen formación a sus agricultores para que puedan adaptarse mejor a las nuevas necesidades agronómicas como la fertilización, la reconversión del olivar o el mejor manejo del riego. La Denominación de Origen de Aceite de Estepa también se centran en el oleoturismo, con visitas guiadas a las almazaras, además de en la investigación de los beneficios de sus aceites con comportamientos curativos. Sus previsiones para el futuro pasan por apostar por el aceite ecológico, que por primera vez este año se va a comercializar: «Un aceite mucho más respetuoso con el medio ambiente y con cero productos químicos», subraya Caballero. «Tenemos que enseñar a los consumidores que el aceite de Estepa es un producto único y sin competidores y que si quieren calidad tienen que exigir que el aceite de oliva pertenezca a nuestras cooperativas», concluye.

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