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Cultura

«La ópera es esencial para la vida»

Acaba de renovar su cargo por cinco años más. El director artístico del Teatro de la Maestranza y de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla aspira a que ambas instituciones puedan venderse como una unidad de producción propia.

el 26 sep 2009 / 20:02 h.

El director Pedro Halffter mira hacia el futuro del Teatro de la Maestranza.
-En términos globales, ¿cómo define la temporada que comienza y que usted ha diseñado?
-Más que darle un epígrafe lo que intento es que el público identifique rápidamente la programación del Teatro de la Maestranza. ¿Cómo? Combinando flamenco con un gran número de conciertos sinfónicos, ofreciendo ópera con numerosas voces españolas en los repartos y apostando cada año por la recuperación de un título lírico ajeno al repertorio tradicional. Quiero que este escenario tenga una seña de identidad propia.

-¿Y cuales son los puntos culminantes de la nueva propuesta?
-Son muchos pero creo sinceramente que la ópera con la que comenzamos, La mujer silenciosa de Richard Strauss, que será estreno en España, es uno de los retos más importantes del año. Éste título es una joya. También hay otras citas importantes, como la presentación de la ópera contemporánea El prisionero, de Dallapiccola, o el doble Turandot, el de Puccini y el de Busoni. Programar es un descubrimiento continuo, nunca dejas de pensar en el siguiente paso.

-¿Qué pesa más a la hora de elegir uno u otro título?
-El equilibro, eso es lo que más pesa. También tu propio criterio, por supuesto. A veces sabes que al público le encantaría ver tal obra pero, como director, crees conveniente que descubra otra, que sé que no llamará tanto la atención pero considero esencial que vean.

-¿Cómo condiciona la crisis económica a un director artístico?
-No puedo ir en contra de las necesidades sociales. Así que he buscado algunos títulos populares como Turandot o La Traviata pero sin traicionar la historia que estamos construyendo.

-Los que le conocen siempre señalan el apasionamiento con el que habla de sus propuestas. Cuesta preguntarle, ¿realmente, qué ópera le gusta más?
-(suspira) Realmente sería difícil elegir. Yo me ilusiono siempre con las cosas que hago, eso para mi es clave, transmitir la pasión. Y lo es porque creo sinceramente que un teatro de ópera y una orquesta sinfónica son dos elementos esenciales para la vida de una ciudad.

-Por tanto su visión de un coliseo lírico está limpia de cualquier interés elitista...
-Por supuesto, de hecho creo que uno de nuestros mayores aciertos es el abono joven, que permite renovar al público y entusiasmar a las nuevas generaciones. Lo diré siempre, mi mayor deseo sería que las conferencias preconcierto se dieran en la sala grande porque los aficionados lo demandaran. En Alemania ha costado varias décadas, pero ya se ha logrado.

-Sin embargo, junto con su talante integrador, existe en usted un interés también por la novedad, por salirse, de vez en cuando, de la vía más trillada...
-Claro, es necesario que la programación atienda a todas las sensibilidades. Pero no pierda nunca de vista que detrás de cada mínima decisión que tomo hay una reflexión muy importante. A ese respecto creo que haber programado Lulú, un título clave del siglo XX, y haber traído la moderna y personal puesta en escena de Herbert Wernicke de Julio César, han sido dos importantes sacudidas. Ha sido como decir, esto existe, no es ni mejor ni peor, pero está ahí.

-Está llevando muy lejos artísticamente a la Sinfónica de Sevilla pero, objetivamente, ésta carece aún de apoyo discográfico...
-Es el impulso que le falta a la ROSS y trabajo en ello. No conviene olvidar que, desde que llegué a Sevilla, la orquesta ha grabado cinco discos con música de Balada, Sánchez-Verdú, Nim-Culmell, Eslava y Rachmaninov. Pero sería bueno presentar otros proyectos, barajo dos concretamente, uno comercial, con oberturas e interludios de óperas que transcurren en Sevilla, y otro en el que dé muestra de su buen hacer con el tardoromanticismo.

-En cuanto a giras, ¿que vendrá tras China y Centroeuropa?
-El poso de la reciente gira alemana tiene que dar frutos, pero la crisis lo tiene todo congelado. Allí todos están deseando que volvamos con un repertorio de mayor peso.

-Ha renovado su lazo con Sevilla por otros cinco años, ¿hasta dónde quiere llevar a la ROSS y al Maestranza?
-Superar el bache económico es fundamental. El próximo objetivo será vender a la ROSS y al teatro como una unidad artística capaz de presentar óperas ambientadas en Sevilla con la máxima calidad.

-Usted se encuentra en un periodo de reflexión, no asume tantos compromisos internacionales y no amplía el repertorio. ¿A qué se debe?
-Ahora mismo tengo la necesidad de reinterpretar todo lo que he dirigido, de seguir profundizando. Por ello selecciono mucho los compromisos. Este año únicamente dirigiré en Montreal y me haré cargo de dos producciones de peso en la Staatsoper de Berlín.

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