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La ópera que veremos

el 02 sep 2012 / 18:04 h.

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La temporada va más allá de lo cabría esperarar en un contexto de crisis.

Ya se dijo tras su presentación, la temporada 12/13 del Teatro de la Maestranza es mucho más de lo que cabía esperar en medio de un contexto de crisis generalizada y que afecta de una manera demoledora a la órbita cultural. Es posible que el coliseo del Paseo Colón no se caracterice por apostar por el riesgo en la concepción escénica de su oferta lírica, pero la cantidad de puestas en escena que podrán verse acompañando a otros tantos títulos de ópera está, con mucho, en consonancia con la exigida actualización de un género por el que debe apostar cualquier foso que se precie. Primarán además las coproducciones y las creaciones presentadas en otros teatros españoles, una estrategia inequívoca de la insoslayable exigencia de ahorro con la que conviven en los despachos del Maestranza.

La primera prueba de ello llegará con Thaïs (del 25 al 31 de octubre), ópera de Massenet, que contará con Plácido Domingo como voz principal, y con una realización escénica firmada por Nicola Raab procedente de las escandinavas óperas de Gotemburgo y Finlandia. De ella han elogiado su coherencia dramática y la potencia visual que despliega en algunos momentos. También sus abundantes guiños simbólicos y la diferenciación entre los dos planos -el terrenal y el celestial-. De la tetralogía wagneriana de La Fura dels Baus creada para el Palau de las Arts de Valencia queda poco por añadir. En este tercer capítulo, Sigfrido (del 5 al 15 de diciembre), continúan las constantes iconográficas que han hecho de esta representación una de las más aplaudidas de cuantas en época reciente se han ofrecido de la épica aventura de Wagner. Para escenificar este título, la compañía catalana se vale de un espacio "vivo" con proyecciones de vídeo en tres dimensiones, elementos móviles (como un espectacular dragón de once metros), acróbatas, fuego y suelos de cristal que reflejan la dualidad del personaje central.

Ya en febrero de 2013 (del 5 al 12) podrá disfrutarse de un programa doble integrado por la inusual Sarká de Janacek y Cavalleria Rusticana de Mascagni en una producción del Teatro La Fenice de Venecia.Una gigantesca y opresiva cruz esculpida por Arnaldo Pomodoro invadirá un escenario tendente a lo minimalista y con una iluminación en colores planos que hace recaer todo el peso en el religioso objeto alrededor del cual se sucede la acción.

Más convencional resulta el trabajo que José Carlos Plaza mostrará en las funciones de la ópera española El gato montés de Manuel Penella (del 6 al 8 de mayo). Con todo, su responsable escénico aseguró con motivo de su estreno en febrero en el madrileño Teatro de la Zarzuela que el suyo es "un montaje cercano a la tragedia en el que la muerte, el amor y las pasiones encuentran su eco en el coro". Con Rigoletto, de Verdi, concluirá el 29 de junio (después de ocho funciones) la temporada de ópera. En esta ocasión la escenografía provendrá del Teatro Regio de Parma a cargo de Stefano Vizioli. Es una producción clásica -con más de 20 años de rodaje en los escenarios- y que puede ser entendida como el extremo opuesto al regietheater que triunfa en Alemania.

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