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Cultura

La Orquesta Barroca de Sevilla pone una pica en Barcelona

El conjunto clausuró anoche en el Auditori de la ciudad condal el Festival de Música Antigua.

el 10 may 2010 / 21:45 h.

Ahí quedó. Si fuera Semana Santa el paso habría sido arriado en el templo tras una gloriosa estación de penitencia hasta el año que viene. La Orquesta Barroca de Sevilla (OBS) triunfó anoche en la clausura del XXXIII Festival de Música Antigua de Barcelona. Primero, llenando el Auditori con una entrada no precisamente gratuita y segundo otorgando dos propinas que no fueron ningún regalo pactado, más bien su amable respuesta a la insistencia de los aplausos y los vítores.

Sin embargo, la Barroca no es un paso que se arma, se desarma y se guarda hasta muchos meses después. Es un ente vivo, dinámico, un vehículo cultural y un embajador de primer orden cuya existencia y futuro depende de su calendario. Y el de la OBS, apena decirlo, se ve muy negro.En su página web ninguna cita próxima aguarda la OBS -la ‘S' pertenece a Sevilla, no a Salamanca ni a Sabadell-, y en su tierra, hoy por hoy, no tienen ningún concierto asegurado hasta diciembre.

Por medio han de hacer frente a la grabación de un disco con Sinfonías de Haydn comandado nada menos que por Christophe Coin, empresa a la que harán frente rebuscando en sus bolsillos. Inédito. Después de 15 años ganándose a pulso el prestigio su continuidad vuelve a depender de unos pocos euros. Ya se sabe que la crisis, entre otras cosas, está sirviendo para ventilar las agendas de cultura (con mayúsculas).Y la OBS bien que lo viene padeciendo.

Por fortuna su nueva incursión en territorio ajeno volvió a dar el campanazo. Acompañados por la soprano inglesa Julia Doyle y con el concertino Andoni Mercero, la OBS transitó la serena religiosidad del Salve Regina de Scarlatti, removió los cimientos y estremeció con el empuje de la Obertura L'Olimpiade de Vivaldi y dio con el punto justo de luminosidad en el Salve Regina haendeliano. Expansión y contención, fuego y relajo, la gama de afectos que controla la Barroca volvió a situarles como protagonistas absolutos del repertorio que barajan.

En el aria Tornami a vagheggiar, de Alcina de Haendel, Doyle con perdón del inmenso contratenor Carlos Mena (ausente por precipitada paternidad) nos hizo olvidar la ausencia de aquel con una tornasolada interpretación, sutil sin virtuosismo desatado, con un timbre cálido, sedoso en el centro, y con asombrosa calidad en las gradaciones. Y si al hilo de la presencia de la OBS en el Auditori barcelonés se enarbola la necesidad de un espacio así en Sevilla, con la que está cayendo, puede sonar grotesco.

Claro que los mismos agoreros que erraron creyendo que un teatro de ópera iba a ser demasiado para el folclórico sevillano, saben bien hoy día que, con dos orquestas en la ciudad, tres formaciones dedicadas a la música contemporánea e innumerables conjuntos camerísticos, la realidad bien podría haber ido por otro camino. No anda mucho mejor la pela en Cataluña pero al menos, aquí, antes y ahora, siempre creyeron en su potencial.

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