lunes, 18 marzo 2019
22:14
, última actualización
Local

La otra cerámica

Cuando a principios del siglo XX se puso en marcha en España la política de declarar como Monumentos Nacionales determinados bienes inmuebles se optó por el criterio de individualizarlos...

el 15 sep 2009 / 18:13 h.

Cuando a principios del siglo XX se puso en marcha en España la política de declarar como Monumentos Nacionales determinados bienes inmuebles se optó por el criterio de individualizarlos, con lo cual se pusieron en valor determinados edificios y se abandonó a su suerte los enclaves en los que esos monumentos se encontraban; todo lo contrario de la dirección tomada por la Unesco en sus declaraciones de Patrimonio de la Humanidad. Ahora que la idea del Museo de la Cerámica empieza realmente a tomar cuerpo quizás conviniera también acordar con qué criterios va a realizarse esa importante intervención.

El primero de ellos tendrá que referirse inevitablemente al propio lugar en el que el Museo abrirá sus puertas, un sitio en el que se concentraban muchas de las industrias alfareras de Triana y que exhibe aún muestras importantes tanto de la práctica actual del oficio como de lo que produjo el pasado. San Jorge, Antillano Campos, Alfarería y Tejares forman un conjunto con sus límites en la Cava de los Civiles, Castilla y San Jacinto difícilmente disociable. Pero, además, por toda Sevilla se extiende otra cerámica, hasta ahora desprotegida, la publicitaria.

Los jardines y reservados de la Venta de Antequera, con sus anuncios de vinos y brandys jerezanos y sus escenas camperas o festivas, podrían ser por sí solos un museo de este género y, sin embargo, corren peligro de desaparición; algo similar pasa con los murales, rótulos y mostradores de bares o industrias. El inventario de piezas del futuro museo a cargo del Instituto de Patrimonio debería extenderse también a todas éstas del mismo modo que hace ya tiempo se comenzó el de la arquitectura dispersa. No hacerlo sería volver a incurrir en aquella política errónea que valoraba los edificios aislados y condenaba a los de su derredor.

Antonio Zoido es escritor e historiador

  • 1