Local

La otra herencia de Puerta

Antonio Puerta dejó un legado más grande incluso que sus jugadas y sus goles con la camiseta del Sevilla. Su madrina explicó en el Foro Oromana su concienciación con la donación de órganos, de ahí que su familia no se lo pensase dos veces cuando, tras su fallecimiento, les hicieron la pregunta.

el 15 sep 2009 / 21:37 h.

TAGS:

Antonio Puerta dejó un legado más grande incluso que sus jugadas y sus goles con la camiseta del Sevilla. Su madrina explicó en el Foro Oromana su concienciación con la donación de órganos, de ahí que su familia no se lo pensase dos veces cuando, tras su fallecimiento, les hicieron la pregunta.

Hasta después de su fallecimiento, Antonio Puerta hizo su mejor regate y metió goles de vida, como explicó el miércoles Eva Pérez Bech, madrina del futbolista, que recordó su compromiso con la donación de órganos, una revelación que hizo pública en el Foro Oromana.

A Eva sólo le hizo falta contar su vivencia para convencer a su ahijado. Un virus de hepatitis hizo que, con sólo 25 años, su única esperanza de vida fuera un trasplante de hígado. Tras el trasplante, vivió y generó vida, pues se quedó embarazada. Al cuarto mes se produjo una crisis de rechazo del órgano, la bilirrubina le subió a 40, por lo que necesitó medicación antirrechazo, pero si la tomaba exponía al feto, que si nacía lo haría con malformaciones.

Al final no tomó medicación y dio prioridad a la nueva vida. Y se produjo el milagro: el feto hizo la función hepática, su pequeño hígado los mantuvo vivo a los dos. Cuando nació su hijo Fernando, ella entró en coma por un fallo multiorgánico. Necesitaba un segundo trasplante y tuvo la suerte de recibir otra donación. Ni ella ni su hijo habrían podido sobrevivir sin solidaridad.

Con esta historia de su vida, Eva concienció a Antonio Puerta sobre la importancia de la donación de órganos. Tanto, que el sevillista siempre era el primero que mostraba con orgullo su tarjeta de donante de órganos. Cuando se certificó su muerte cerebral, acudieron los miembros de la Coordinadora de Trasplantes a hablar con sus padres y su pareja. El padre no dudó y sólo preguntó una cosa: "¿Dónde tenemos que firmar?", consciente de que su hijo quería donar sus órganos. Un regalo que permitió dar y mejorar las vidas de varias personas.

  • 1