Cultura

La otra Pinito de Oro

A sus 92 años, Fredisbunda recuerda desde su casa de Dos Hermanas toda una vida dedicada al circo como equilibrista y trapecista.

el 02 mar 2014 / 22:05 h.

Norman y Fred’s era el nombre artístico de ella y su marido. Norman y Fred’s era el nombre artístico de ella y su marido.

Tiene 92 años y una vida de salto mortal. Fredisbunda nació en un circo, de paso por Barbate, y al maravilloso mundo de la carpa circular dedicó 40 años de su vida, siguiendo los pasos de su madre, trapecista, y su abuela, y compartiendo pista con Gaby, Fofo y Miliki o la gran Pinito de Oro. «La Pino y yo éramos íntimas. Hemos dormido incluso en la misma habitación», rememora desde su casa del barrio nazareno de Dos Hermanas, donde vive con su hijo, el que la retiró del circo cuando se quedó embarazada de él, aunque incluso en los primeros meses del embarazo siguió actuando. Al padre de la criatura, su marido, lo convirtió en su «portor» –el ayudante de la equilibrista– porque «era mecánico de Hispano Aviación, nos conocíamos del corral de vecinos de San Bernardo donde vivíamos, pero yo le dije que el circo no lo dejaba así que si me quería tenía que venirse conmigo. Yo le hice artista porque él iba para ingeniero», relata.

Fue así cómo durante años Ramón y Fredisbunda recorrieron los escenarios de medio mundo como Norman y Fred’s, la pareja de artistas cirquenses en la que Fred hacía de equilibrista, saltadora, trapecista y contorsionista mientras Norman la ayudaba y sostenía en sus piruetas. Fredisbunda camina hoy con ayuda de un andador y gracias al servicio de ayuda a domicilio de la Ley de Dependencia recibe los cuidados de una auxiliar que le da masajes en las piernas como parte de la terapia de estimulación física que necesita para poder moverse aunque sea con ayuda, ya que padece «artrosis reumatoide» y las secuelas de un ictus. «No sé cómo no estoy peor, con los saltos mortales que yo he dado», presume sentada en su salón, presidido por un retrato de sus tiempos de artista cirquense. Conserva miles de fotos de su carrera en varios álbumes y tiene enmarcado uno de los folletos anunciadores de Norman y Fred’s, en el que aparecen imágenes de ella y su marido haciendo las distintas acrobacias que componían su número.

Con apenas 5 años ya hacía «lo que podía» en el circo, y con 8 debutó como artista. Su madre y la de los Payasos de la tele «eran muy amigas», recuerda, al igual que la afamada trapecista canaria Pinito de Oro y ella misma. Trabajó para el Circo Americano y el Price de Madrid. E incluso durante 15 años, ella y su marido fueron dueños de un circo, que acabó arruinándoles porque por dos veces las tormentas destrozaron la carpa y las infraestructuras que tuvieron que levantar desde cero «sin dejar nunca de pagar a los trabajadores, porque eran muy honrados», destaca su hijo.

Pese a los 40 años trabajados, hoy Fredisbunda apenas cobra una pensión de viudedad por su marido. No recibe ninguna prestación por sus años en activo, porque eso de cotizar no se llevaba entonces entre los artistas de circo. Pero no se lamenta de nada. Lleva a gala lo de ser «de familia de artistas» y al circo en su corazón. Quizás por haber vivido media vida en la cuerda floja, literalmente, asume resignada sus estrecheces económicas y sus limitaciones físicas. «Gracias a eso tiene esa actitud ante la vida», dice Manuela, su auxiliar a domicilio.

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