Economía

La otra sala de espera de la Cruz Roja

Septiembre ha recibido a las oficinas del Servicio Público de Empleo (antiguo Inem) con largas colas. Previsible, después de que se conocieran los datos del paro. En una de las centrales más concurridas de la capital hispalense, situada en la avenida de la Cruz Roja, se debía esperar más de una hora para ser atendidos.

el 15 sep 2009 / 11:06 h.

Septiembre ha recibido a las oficinas del Servicio Público de Empleo (antiguo Inem) con largas colas. Previsible, después de que se conocieran los datos del paro. En una de las centrales más concurridas de la capital hispalense, situada en la avenida de la Cruz Roja, los que querían sellar o darse de alta en las listas del paro esperaban más de una hora para ser atendidos, casi el doble de lo habitual. "Yo sello siempre en esta oficina y normalmente tardan unos 20 minutos, la verdad es que es la vez que veo esto más lleno". Habla Narciso, de 57 años y casi diez en el paro. Profesión: tomar la lectura a los contadores.

El perfil de los usuarios ayer en las dependencias de la Cruz Roja era diverso. Jóvenes con la carrera recién acabada que confían encontrar un trabajo, "si es de lo mío mejor", como Alejandro, de 24 años, y otros con problemas a la hora de incorporarse al mercado laboral, como es el caso de Narciso.

"Es un problema de mentalidad de los empresarios, porque los que ya no somos jóvenes no somos menos productivos, lo que sí ocurre es que la gente de menor edad es más manejable". Ahora interviene Rosario, de 47 años, que prepara oposiciones para la administración pública y que se acaba de quedar en el paro tras cubrir una baja precisamente en el puesto en el que espera conseguir su plaza. Comenta con Narciso -teniendo en cuenta la espera les ha dado tiempo de establecer una conversación fluida- que, encima, las oficinas del Inem no están preparadas para asumir toda la carga de trabajo que se les viene encima. Sobre todo cuando pintan bastos para el mercado laboral. "Hay 13 mesas y sólo hay seis abiertas", se queja.

Sentada, Estrella espera con paciencia su turno. Informática y, tras dos años en el paro tras 13 cotizados, ve "muy negro" incorporarse a un nuevo empleo después de abandonar el suyo tras dar a luz a su hija. "La cosa está fatal", señala.

Movimiento en la oficina. Algunos entran para preguntar por los cursos que le pueden ayudar a mejorar su formación o a obtener puntos a la hora de opositar. Hay otros que, incluso con empleo fijo, se acercan a ver si pueden mejorar su situación laboral, aunque reconocen que es difícil. "Vengo a por la tarjeta de mejora del empleo, porque soy trabajadora social y, aunque trabajo de monitora con enfermos mentales, espero conseguir un trabajo mejor", argumenta Elena, de 28 años, que lo ve "complicado, aunque, si no lo intentas, sí que es imposible".

Otro joven, José Luis, de 31 años, acaba de terminar su último contrato en Correos, y mientras entra y no en el Cuerpo Nacional de Policía, se apunta de nuevo al paro para ver si consigue algo que le ayude a tirar los meses sin actividad laboral. "En Correos los contratos son muchas veces de pocos días, pero no hay continuidad y eso dificulta mucho todo", indica.

La oficina de la Cruz Roja tampoco se libra de los damnificados del ladrillo, sector que está arrastrando a numerosos trabajadores a engrosar las listas de desempleados. "Acabamos de terminar el edificio en el que trabajaba como jefe de obra y vengo a apuntarme, aunque no tendré problemas para reengancharme a otra obra". En cualquier caso, Enrique, de 48 años, explica que la suya es una situación especial, y que muchos de sus compañeros se están viendo afectados por los recortes en el ladrillo. "La cosa no podía seguir así, había demasiadas obras. Lo que hacen muchos es volverse al sector del que se vinieron, el campo, y si de algo va a servir esto es de expurgo para el sector", subraya.

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