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Cultura

"La palabra más triste de nuestro idioma es ERE"

Álvaro Pombo presentó en Sevilla ‘El temblor del héroe’, la obra que le valió premio Nadal

el 10 abr 2012 / 19:55 h.

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El escritor Álvaro Pombo presentó ayer su última novela, El temblor del héroe (Destino), que le valió el último premio Nadal, en un acto celebrado en la Biblioteca Infanta Elena dentro del ciclo Letras Capitales del CAL. Sobre su nuevo título, Pombo afirmó que "sería un error tomarla como una representación o juicio sobre la presente situación, porque las ficciones solo se reflejan a sí mismas", dijo. "Pero en toda novela hay una presencia del espíritu del tiempo, y ahora estamos en un cambio de paradigma: lo viejo no acaba de irse, lo nuevo no acaba de llegar".

Esta tensión se percibe, por ejemplo, entre dos de los personajes de la obra, Ramón, "que se ha arrugado y ensombrecido", y Bernardo, "que es un patinador de calle, resbala por todas partes. Y ahora vivimos un tiempo de gran patinaje, deslizarse es un arte de este momento. Es una época de equilibrios no sólo presupuestarios, sino también espirituales".

De natural disperso, Pombo (Santander, 1939) salta con facilidad de la novela a la actualidad, y de la actualidad a la divagación, sin perder el buen humor: "El problema es acostumbrarse a la nueva pobreza. Recuerdo que Rilke, cuando visitó el Hospital de la Caridad de Sevilla, quedó sorprendido de cómo se apañaban los pobres andaluces. En Andalucía se entiende bien el patinaje, el equilibrio, la torería, el escurrirse, el sacar de donde no hay... Es una agilidad que considero muy andaluza".

También hay algo del espíritu de los tiempos en ese modo que tienen algunos de los personajes de El temblor del héroe de disponer de un público, de un auditorio. "Ya las escuelas medievales se disputaban a los alumnos, y Schopenhauer contraprogramaba a Hegel en la Universidad de Berlín... Lo que sucede es que ahora la búsqueda de la audiencia no son 20 o 30 personas, sino millones. Se ha llevado hasta el delirio", agrega.

"Se ha producido una especie de retirada, estamos todos agazapados en las pantallas, representamos vidas ficticias", explica el autor. "Ya no vamos a las plazas, estamos distanciados como los personajes de mi novela, sumidos en un individualismo entristecido"

Finalmente, Pombo señala que la "violencia y fragilidad" de esta época cristalizan sobre todo en el fenómeno del desempleo: "La palabra más triste de la lengua castellana es ERE", asevera. Y apostilla que su libro "es amargo y triste, no es en absoluto de autoayuda. Más de autoayuda soy yo, en persona, soy positivista. O como decía aquel entrenador, siempre positivo, nunca negativo".

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