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La paloma se volvió rapaz

El presidente de la OLP se ha propuesto que la ONU reconozca el Estado palestino.

el 24 sep 2011 / 19:28 h.

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maría josé garcía l sevilla
La paciencia no es infinita y hasta las personas más serenas se terminan cansando de recibir golpes a cambio de nada. Éste es el caso del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, también conocido por Abu Mazen -su nombre en la clandestinidad-, que ya se ha hartado de que todas las negociaciones iniciadas con Israel para alcanzar la paz se rompan, a su entender, por culpa del Gobierno de Tel Aviv.

Israel no ha cesado de levantar viviendas para colonos judíos en Cisjordania, lo que supone una agresión para los intereses de los palestinos cuyo objetivo es crear un Estado independiente dentro de las fronteras previas a la guerra de 1967 y lograr que Israel retire sus tropas de Cisjordania, Franja de Gaza y Jerusalén Este. Aquí es donde la Autoridad Nacional Palestina quisiera establecer la capital del futuro Estado palestino, algo que rechaza de plano el Ejecutivo de Tel Aviv.

Tantas negociaciones baldías han empujado a Abbas a lanzar un órdago y mantenerse firme en presentar ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) la carta que se requiere para solicitar su incorporación a esta institución como miembro de pleno derecho, a pesar de las presiones de EEUU, que se opone a la creación de un Estado palestino por esta vía. Como este camino se cerró el pasado viernes, los palestinos se han guardado un as en la manga: solicitar en la Asamblea General de la ONU que los territorios palestinos sean declarados como estado no miembro, en lugar de ser una entidad observadora, como hasta ahora. Esta opción, que tiene vías de prosperar, sería todo un logro para Abbas.

Y es que Abu Mazen a sus 76 años ha pasado por muchos procesos negociadores en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto. Inició un diálogo con los movimientos judíos y pacifistas en la década de los 70 y participó en las conversaciones de paz de Madrid y Oslo en 1991 y 1993, respectivamente, lo que le dio fama internacional. De hecho, logró que el presidente de EEUU, Barack Obama, mostrase su deseo de que se instaure el Estado palestino bajo su presidencia. Una declaración que fue muy alabada por Abbas, que no dudó en felicitar a Obama cuando fue galardonado con el Nobel de la Paz.

Ahora las cosas han cambiado mucho. EEUU está cercenando los deseos de Abu Mazen y éste ha decidido dejar de ser paloma para convertirse en rapaz. En los últimos meses ha radicalizado su discurso y ha llegado a decir sobre Obama: "Me prometió un estado hacia septiembre de 2011. Espero que cumpla". A Abbas le ha costado años que muchos palestinos le apoyasen por ser demasiado conciliador con Israel y por no tener el carisma de su antecesor, Yasser Arafat, a pesar de ser considerado en el mundo árabe como el cerebro de la OLP. De hecho, hasta hace bien poco, cuando los palestinos se manifestaban por las calles, nunca hacían referencia a su presidente. Ahora, en cambio, entre sus eslóganes sí se encuentra el nombre de Abbas.

Con este órdago, Abu Mazen no quiere perder el respeto de su pueblo y busca que las personas que ha formado para seguir al frente de la Autoridad Nacional Palestina cuenten con el respaldo popular que él no tuvo en sus inicios.

Su vida privada es todo un misterio, un secreto de estado. De lo poco que ha trascendido se sabe que está casado, tiene hijos y es abuelo. Por sus nietos tiene pasión. En un viaje a España con dos de ellos visitó el estadio del Real Madrid, el Santiago Bernabéu. Durante el recorrido por las instalaciones del equipo merengue se interesó por el trofeo de la FIFA que reconoce al Real Madrid como el Mejor Club del siglo XX y por las copas de Europa. Durante la visita no dudó en afirmar: "Estoy encantado de estar aquí, me gusta el deporte y el fútbol sobre todo. Soy un auténtico seguidor madridista. A nosotros nos encantaría tener un estado así en Palestina".

También es un gran conversador y está obsesionado por mejorar la educación de los niños palestinos. Una apuesta de su Gobierno por el futuro.

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