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La pasarela peatonal del Guadalquivir estará lista en otoño

Los 4,5 kilómetros de pasarela peatonal y carril bici que permitirán recorrer la margen derecha del Guadalquivir disfrutando de elementos de la Expo 92 que han sido rehabilitados estarán finalizados en octubre.
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el 16 sep 2009 / 05:26 h.

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Ramón Medina en Osuna.

(Vídeo: Bianca Lionte)

 

Los 4,5 kilómetros de pasarela peatonal y carril bici que permitirán recorrer la margen derecha del Guadalquivir disfrutando de elementos de la Expo 92 que han sido rehabilitados estarán finalizados en octubre. Podrán abrirse al público, aunque falta decidir si se aguarda hasta que en enero estén listas las siete zonas ajardinadas que se están arreglando con un presupuesto de 8,5 millones de euros.

 

El proyecto que financian el Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir abarca 14 hectáreas de la Isla de la Cartuja y siete jardines diferentes entre el puente del Cachorro y el del Alamillo. En ellos destacan, por el uso ciudadano que tendrán, una pasarela peatonal jalonada de bosque de galería, álamos, adelfas, sauces y otras especies ripícolas, que permitirá por primera vez hacer estos 4,5 kilómetros junto al Guadalquivir a pie e ininterrumpidamente, y que ofrecerá una vista inédita de la fachada de la calle Torneo. Junto a ella, el Jardín Americano, toda una referencia en la época de la Exposición Universal de 1992, cuando llegó a contener 619 especies. En estos últimos 17 años, sus ejemplares se han ido perdiendo, pero hoy día vuelven a ser unos 200, que se duplicarán en otoño, cuando pueda realizarse la última plantación, de forma que el próximo enero de 2010 abrirá con unos 400 tipos distintos de plantas, típicas del continente americano.

 

Las obras iniciadas hace más de año y medio servirán para recuperar elementos de la Expo 92 como las pérgolas, los miradores o los caminos de los jardines de Puerta Triana, del Monasterio de la Cartuja, el Jardín Americano, el del Auditorio, el del Guadalquivir, el situado bajo el Teatro Central y los del Centro de Alto Rendimiento.

 

El más singular, el Jardín Americano, tiene dos hectáreas de extensión y tres elementos muy singulares: un umbráculo de 800 metros cuadrados cubierto de madera ecológica, en el que se cuidarán las especies más delicadas; el lago Ciaboga, con 3.000 metros cuadrados y una serie de cascadas de agua del río; y una pasarela flotante de 400 metros de madera, que va del Paseo de Ribera al Jardín Americano y que podrá quedarse abierta incluso cuando se cierre este último por las noches, para evitar el vandalismo.

 

El director gerente de Naturalia XXI, la entidad que impulsa la rehabilitación, explicó ayer que se trata de una zona "con una calidad ambiental excepcional" en la que "sorprende" ver algunas de las plantas, que "han crecido de manera notable" desde la Expo. Francisco Oñate definió esta enorme área ajardinada como "de las más espectaculares de la ciudad" y precisó que se está estudiando un plan de sostenibilidad para que, además, su mantenimiento ahonde en ese carácter ecológico.

 

El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, visitó ayer acompañado de varios concejales unas obras que están a punto de terminar a falta de elementos mínimos como la colocación de bancos o fuentes de agua potable. El primer edil destacó, junto a la excepcional calidad ambiental y paisajística, la mejora que el proyecto supondrá en la movilidad urbana, ya que conectará de forma respetuosa con el medioambiente zonas tan transitadas como el parque del Alamillo, San Jerónimo, el casco histórico o Triana. Añadió que también se está estudiando la apertura de un restaurante en las inmediaciones.

 

El proyecto también recuperará los Jardines del Guadalquivir, siete hectáreas con múltiples jardines y plazoletas, como los jardines de las rosáceas, de las aromáticas, los naranjos o el bosque de cipreses, que reproducen la vegetación típica de los jardines europeos. Oñate destacó también la recuperación de siete fuentes de distintos diseños y modos de cirulación del agua, como la del agua, la de los doce brazos, la de la esfera, la de las rosas, la del reposo o la de los cipreses.

 

El Paseo de Ribera continúa junto al Jardín del Guadalquivir y pasa por debajo del Puente de la Barqueta, donde al sendero peatonal y carril bici se le añade una banda de pradera con césped de gramíneas junto al arbolado de ribera. De este modo, el paseo bordea los jardines del CAR y conecta bajo el Puente del Alamillo con el parque.

 

Estas obras de rehabilitación han sido financiadas en un 75% por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, a través de fondos Feder, y en el 25% restante por el Consistorio.

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