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La pasarela sobre la calle Imagen no se abrirá al público

el 16 dic 2010 / 16:56 h.

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Sevilla desde las setas de la Encarnación.

Ya está más claro cómo será finalmente la nueva Encarnación y, aunque se parece bastante a lo diseñado por Jürgen Mayer, hay aspectos mejorables. En una visita a las obras del Metropol Parasol, la empresa Sacyr informó de que la pasarela sobre la calle Imagen que une los parasoles 5 y 6 no se podrá abrir al público. Según la constructora, por motivos de seguridad. Así que sólo podrán pasar por ella grupos muy reducidos en visitas especiales, según confirmaron fuentes municipales.

En concreto, la empresa alega que podrían registrarse caídas de personas "al vacío" o de objetos sobre una vía con tráfico. Y que en épocas muy señaladas, como la Semana Santa, podría colapsarse. Lo cierto es que su estructura no está diseñada para más. ¿Y, entonces, por qué se ha construido? Porque así lo proyectó el arquitecto alemán Jürgen Mayer en su proyecto y porque no tendría sentido que un parasol, el de Puente y Pellón, quedase aislado del resto.

Cada uno de los parasoles tiene un acceso por escalera hasta su cima, pero sólo unos pocos podrán subir a algunos de ellos. En el caso de la seta de Puente y Pellón, este acceso sólo será para los técnicos que realicen las tareas de mantenimiento y para algún fotógrafo que sea autorizado para capturar una estampa singular. Nada más.

Otro de los defectos del proyecto del arquitecto alemán Jürgen Mayer es que al mirador que corona las setas no llega ningún ascensor, así que las personas con movilidad reducida no tendrán acceso a él. Sí podrán subir al restaurante y a las pasarelas que lo rodean, una zona con un aforo máximo de 500 personas.

Los turistas podrán entrar en el Antiquarium y en el mirador con la entrada del Alcázar y la Catedral, como ya anunció el alcalde (el proyecto Cardo), pero el precio de la entrada separada aún no está fijado.

Los ciudadanos sí podrán subir de forma gratuita a los parasoles centrales, el 3 y 4 y, desde allí, pasear alrededor del restaurante para disfrutar de unas vistas espectaculares del Centro y de gran parte de la ciudad (hasta se ve el perfil de la Cartuja), pero no podrán recorrer todo el circuito que forman las setas, tal y como estaba previsto en el proyecto original. Las medidas de seguridad y la complejidad del montaje de la madera que recubre las formas han frustrado algunas de las intenciones del arquitecto berlinés, que ayer no estuvo presente en la visita que realizó el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín.

Otro de los aspectos a ultimar es la explotación de los locales comerciales y del restaurante. Por ahora, Sacyr no encontró ningún empresario que quiera instalarse en su restaurante-mirador ofreciendo un servicio de restauración de calidad. A quince días de la fecha en la que se iba a terminar la obra (el 31 de diciembre) sólo una cadena de comida rápida mostró su interés.

Una de las incógnitas que sigue sobrevolando el proyecto es su financiación. El coste se disparó de 51,2 a 89,7 millones de euros y el Ayuntamiento y Sacyr tienen que seguir negociando cuánto ponen cada uno. De ahí que el Consistorio pueda reclamar una compensación económica que suavice, por ejemplo, lo que pide Sacyr por que los sevillanos suban gratis al mirador: 180.000 euros al año, 7,2 millones en los 40 años de concesión.

El gobierno local estudia fórmulas (como el patrocinio) para evitar que ese dinero salga de sus arcas. A esto hay que sumar el alquiler del edificio que ocupa la Delegación de Hacienda -720.000 euros al año- y la subvención por la mejora del mercado, unos 200.000 euros anuales. En total, el Ayuntamiento pagaría más de un millón cada año por un arriesgado proyecto que por fin encara la recta final.

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