Economía

La patronal ‘siente’ al Gobierno cerca y los sindicatos, más lejos

El Ejecutivo central niega que plantee abaratar los despidos en la reforma laboral

el 13 abr 2010 / 19:54 h.

Mariano Rajoy, ayer, a su llegada al Congreso.

El Gobierno defendió ayer el documento de reforma laboral presentado a los agentes sociales, y consideró que "no recorta ningún derecho de los trabajadores", a la vez que insistió en que se trata de unas propuestas abiertas a la negociación. De esta manera, varios ministros tuvieron que negar que su intención sea la de abaratar el despido, en consonancia con las demandas de la patronal, una patronal que le aplaudió, mientras que le llovieron las críticas desde los sindicatos.

UGT y CCOO denunciaron que la propuesta no es acertada y que la ampliación del contrato de fomento del empleo -que conlleva una indemnización de 33 días por año trabajado, frente a los 45 que supone el contrato indefinido- al colectivo de entre 30 y 45 años supone "precarizar" el mercado de trabajo.

Sin embargo, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, insistió en que el compromiso del Ejecutivo sigue siendo no recortar ningún derecho laboral y confió en llegar a un acuerdo con los agentes sociales en el menor tiempo posible, a final de este mismo mes o principios de mayo, extremo que los sindicatos consideran improbable.

De la Vega explicó que la propuesta del Ejecutivo es una "herramienta más de trabajo" y explicó que los objetivos son reducir la dualidad de la contratación y la temporalidad, al tiempo que valoró fórmulas que están en el derecho europeo, como los modelos laborales "alemán" y "austríaco".

"Todos estamos de acuerdo en el diagnóstico de que necesitamos un mercado laboral más eficaz", aseveró la vicepresidenta, tras recalcar que los ejes de la negociación giran en torno a la revisión de la política de bonificaciones y al fomento del empleo entre los jóvenes.

Por su parte, vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, indicó que el documento debe seguir su curso en la negociación con patronales y sindicatos, aunque dijo que son "propuestas positivas que favorecen la contratación indefinida y la creación de empleo". No se pronunció, en cambio, sobre la crítica sindical.

El verdadero protagonista de la reforma laboral, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, aseveró que "todas y cada una" de las propuestas que contiene el nuevo texto serán negociadas y recalcó en que lo que resulte al final será fruto del diálogo social.

Confió en conseguir un "gran acuerdo", y recordó que el nuevo documento es "dar un paso" en la dirección del aprobado el 5 de febrero, el primero que se entregó a los agentes sociales.

No gusta la música. El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, comentó que la propuesta del Gobierno "no es acertada" y "precariza" la contratación a tiempo parcial.Dijo no gustarle "el tono ni la música" del documento. A su juicio, el "modelo laboral austríaco" no puede trasladarse de forma "mecánica" al mercado laboral español y explicó que el fondo de indemnización para los trabajadores no lo paga el Estado, sino el conjunto de las empresas, en una parte, y otra la empresa que despide al trabajador, y siempre que lo haga por razones objetivas.

Por ello, consideró que extender esa bonificación externa a las empresas en el caso de los despidos disciplinarios, que en muchos casos derivan en improcedentes, "sería una perversión del modelo que precariza las condiciones de trabajo".

Para Toxo, es suficiente con el actual contrato ordinario ya que en su opinión el de Fomento del Empleo nació con vocación temporal y lleva ya 13 años, y está en desuso porque son las compañías las que no los aplican porque no piensan en cuánto les va a costar el despido. "Temo lo peor", señaló el sindicalista, aunque matizó que abierta está la oportunidad de la negociación.

Mientras, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, subrayó que el nuevo borrador no es un documento definitivo y criticó el "modelo austríaco", que exigirá un esfuerzo en la negociación. Y valoró que se plantee rebajar la jornada laboral como mecanismo para reducir el número de despidos. No obstante, incidió en que el Ejecutivo central deberá "reorientar" algunas de sus propuestas.

Y loas en la patronal CEOE. El presidente de la catalana Fomento del Trabajo, Joan Rosell, señaló que lo planteado por el Gobierno es "un buen punto de partida" y pidió trabajar "lo más rápido posible" con el objetivo de generar empleo. Y el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, sólo dijo: "Amén a todo lo que ha dicho [Rosell]".

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